Los eternos fachos


Invitación a leer un ensayo atemporal de Umberto Eco


Cuando viajo, busco entrar a las librerías de las ciudades que visito. No solo me maravilla encontrarme con tantos libros, sino que, por ahí, encuentro alguno que nunca hubiera buscado y que me encandila con solo leer el título, o la introducción, o el índice. Así, recuerdo haber encontrado en Florencia la bella edición de Letras Hispánicas de Los Pasos Perdidos, de Alejo Carpentier, y haber decidido que solo compraría novelas de esa colección por la gran investigación que comparte cada editor en cada obra.

En una de esas ciudades andaba cuando me encontré con los tres ensayos de Umberto Eco que, bajo el título How to spot a fascist, fueron publicados en 2020 por Harvill Secker, parte del grupo editorial Penguin Random House.  

El primer ensayo se titula Ur-Facism y ha sido traducido al español como Fascismo eterno. En este, el autor motiva la reflexión sobre la base de su experiencia de vida, partiendo desde sus recuerdos siendo un niño italiano durante la Segunda Guerra Mundial. Es sobre este ensayo que licúo el jugo de hoy.

Eco se pregunta cómo así la palabra “fascismo” se ha convertido en una sinécdoque de diferentes tipos de movimientos totalitarios, cuando en su inicio se trataba, más bien, de “un totalitarismo fuzzy”, es decir, sin contornos y lleno de contradicciones. Así, nos dice Eco, se podía conciliar monarquía y revolución, el ejército real y la milicia privada de Mussolini, los privilegios a la Iglesia Católica y la educación pública que alababa la violencia, etc. En consecuencia, las imágenes inconsistentes entre sí no eran una señal de tolerancia sino, meramente, de un caos. Un caos, pero organizado.

La posibilidad de sinécdoque proviene precisamente de este amplio y contradictorio conjunto de características que no todos los grupos calificados de autoritarios, o fascistas, comparten en su totalidad, pero sí de una “ilusión transitiva”. Es inevitable pensar hoy en las coincidencias que en el Perú podemos detectar entre grupos del Congreso de Fuerza Popular, de Renovación Popular y de Perú Libre, a pesar de sus grandes diferencias declarativas sobre el rol del Estado en la actividad económica. Pero también hace 40 años, en la política universitaria, el movimiento antifascista de San Marcos era conocido como “los fachos” y tomaba tiempo entender su afinidad con la extrema derecha de la Universidad Católica. 

Pero volvamos al ensayo de Umberto Eco, que incluye una lista de 14 características típicas de lo que él denomina “fascismo eterno”. Lo curioso es que varias de ellas pueden ser contradictorias, pero, de acuerdo a Eco, basta con detectar una para “oler” autoritarismo. 

La primera llamó profundamente mi atención: el culto a la tradición. En principio, uno diría: ¿cuál es el problema? El problema es bien sencillo, porque se trata de cultivar una tradición que se sostiene en una verdad original y que, sobre la base de esta, es imposible admitir nuevo conocimiento: “La verdad ya fue anunciada”. Con esta máxima es inevitable pensar en el desprecio al conocimiento que muestran varios políticos locales, que tienen en su haber la destrucción de los esfuerzos de mejora de la calidad universitaria, o la habilitación de cualquiera para ser profesor de nuestros niños y niñas. 

Otra característica es la del irracionalismo, o el “culto de la acción por sí misma”, sin reflexión previa o justificación. Imposible no pensar en el “roba, pero hace obra”, ¿verdad?

La quinta característica alude a la negación de la diversidad en la medida que el fascismo “crece y busca consenso a través de explotar y exacerbar el natural ‘miedo a la diferencia’”. Esto, por supuesto, comienza con el miedo a las afirmaciones de diversidad cultural o de género. Y esta característica se vincula con la séptima destacada por Eco, la cual postula que el privilegio más compartido es el de haber nacido en el mismo suelo, de tal modo que no hay fascismo sin nacionalismo extremo.

Fíjense que la sexta característica es aquella sobre la que escribí la semana pasada: la base de frustración individual o social por un capitalismo que no “entrega” calidad de vida. 

Y no, no completaré el resumen de todas las características, ya que, como todos los jugos que licúo, espero que este no sea más que un abrebocas para una lectura vital.


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2 comentarios

  1. MCalderon

    Hoy fascista es todo aquel que no piense como la izquierda progre caviar, es parte de su discurso político cancelatorio con el que se pretende anular al contrario, y finalmente, la diversidad de opiniones. De eso se trata este escrito de cancelar rastreando fascismos en el Perú.

    Ahora para ti Peru libre es totalitario o fascista, como FP y RP. No lo era cuando votaste por Castillo? tampoco era fascista durante el año y medio en el que buscó copar el poder y tu calladita no mas, sin siquiera juntar unas letras por aca? Resulta que como ahora es enemigo, Dina también, se han vuelto fascistas de la noche a la mañana.

    Tu, como el marxista de Umberto Eco, ocultan que el fascismo se originó en el socialismo, tanto Mussolini como Hitler tuvieron vinculación a los partidos de izquierda y el movimiento sindical alemán, respectivamente, todos lejanos de la derecha monárquica, aristocrática, oligopólica o plutocrática. El fascismo y nazismo, de liberales, demócratas y capitalistas tenían lo mismo que tu tienes de fujimorista.

    Desde 1945 la palabra fascismo paso a englobar todo lo malo, sea lo que fuera, lo peor de lo peor puede llamársele fascista aún cuando nada tuviese que ver con la derecha. La izquierda, astuta, amoral y mentirosa, como siempre, se sacudió del término rápidamente y se lo achacó a sus adversarios, a pesar de que nada tenían que ver con ellos, tan solo el ferviente rechazo al comunismo.

    Sigue buscando tus fascistas, solo te recuerdo que tu eres el problema con tu doctrina de la cancelación, acomodaticia naturalmente…… y te lo pruebo: leyendo tu cv y tu larga trayectoria en el Estado, queda claro que trabajaste fervientemente para el gobierno de Humala, que llegó al poder proclamando el nacionalismo con el Partido Nacionalista Peruano, siiiii nacionalismo, justamente el gran elemento definidor del fascismo según el marxista Umberto Eco..

  2. Roberto

    El afan por llamar fachos a los opositores de la izquierda progesista es evidente, termino «facho» que ademas ni se usa en Perú…. se lo ha copiado de España en donde se usa hasta para el mesero que no atiende bien.
    Totalitaria es la izquierda, los socialistas y los comunistas….. esos no creen en la democracia y atropellan sin piedad, como Gorriti los últimos años, ese semi Dios de todos estos caviares, incapaces de criticarlo porque se quedan sin amigos, mamadera, financiamiento y estado.

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