Un comunicado que parece caricatura


¿Merecen los buenos policías la podredumbre que los rodea?


Esta semana el arquitecto, escritor y humorista gráfico Carlos Tovar, “Carlín”, publicó en un diario peruano la caricatura de tres personas con el uniforme de la Policía Nacional y señaló que es prácticamente imposible diferenciar a simple vista entre ellos al delincuente con traje de policía, al policía delincuente, y al policía que cumple su deber.

De inmediato, la Policía Nacional del Perú respondió con un comunicado —firmado por su comandante general— en el que anunció acciones legales contra el medio de comunicación y el responsable del dibujo. Sin duda, una amenaza a la libertad de expresión, pero, más que nada, un zurramiento sobre lo que, según las encuestas, es el sentimiento mayoritario de nuestra población. 

Más que un comunicado intimidante, cómo me hubiera gustado leer unas líneas de sintonía con los ciudadanos, un humilde mea culpa previo al anuncio de una reforma y, quién sabe, unas disculpas por las miles de veces que las corruptelas de sus integrantes han afectado nuestras vidas. Digamos que un pedido de perdon —y disculpen que empiece por mi propia experiencia— por las veces que en estos años distintos policías me han detenido sin razón, con evidentes argucias para sacarme dinero; por aquella vez que detuvieron a mi hermano solamente porque lucía aretes y tatuajes, y luego me sugirieron una colaboración en una comisaría ubicada a diez kilómetros de donde había sido arrestado; por las veces que mi novia me ha confesado haberle tenido tanto miedo a los policías como a los choros en su juventud; por los sistemáticos robos de gasolina que pagamos con nuestros impuestos y que los medios de comunicación han destapado en tantas ocasiones; por ese policía que robó en una comisaría de Cusco una escopeta y fusiles AKM; por los diez policías, uno de ellos en retiro, que conformaban una banda dedicada al asalto y al robo y que empezó a ser desmantelada tras un operativo en San Juan de Miraflores; por el destituido comandante general de la Policía que ha sido acusado de integrar una red de corrupción avalada por el gobierno de Pedro Castillo; por ese comisario en El Porvenir, en Trujillo, que ha sido detenido hace dos meses por pedirle coima a un suboficial; por esa mujer que hace una semana fue detenida en Pucallpa por cobrar a través de su Yape las coimas que su novio policía realizaba en las calles; por ese exjefe de la Dirección Antidrogas que está siendo investigado por sus acuerdos corruptos con el narcotráfico; y, ya que estamos en el tema, por la paradoja de que, al mismo tiempo, su institución criminalice a pacientes que necesitan cannabis para paliar sus dolores; por esos policías de Huánuco que recolectaban cupos para ingresar a la Escuela de la Policía en Santa María del Valle; por aquel exjefe de la policía de Huancayo y sus ocho cómplices que se dedicaban a alterar los resultados del dosaje etílico que realizaban a los conductores; por las innumerables veces que las redes han denunciado las burlas y el maltrato de los policias a las mujeres que se atreven a denunciar a sus parejas en las comisarías; por ese policía que hace dos meses mató a su pareja venezolana en un hotel de Piura; por los policías que, según lo reconoció un excomandante general de la institución, alquilan a organizaciones criminales las armas que ponemos en sus manos; por ese grupo de agentes que hasta hace un tiempo le robaba a diario media tonelada de comida a los caballos de la policía montada para venderla en una tienda en Ate; es decir, por haber traicionado tantas, tantísimas veces a la confianza que debe inspirar su uniforme y manchar con su desprestigio a los buenos policías que aparecen a la derecha de la caricatura del escándalo y que merecen nuestro aplauso por brillar en medio de la mierda. Pero, más que nada, preferiría un pedido de perdón por recibir cada año en las puertas de su institución a jóvenes ilusionados, muchas veces sin recursos, que sueñan con labrarse un futuro respetable mientras sirven a su comunidad, y por adentrarlos sin remedio en las fauces de una maquinaria de mandos que los corrompen sin dudas ni murmuraciones: mientras la policía peruana publique comunicados altaneros en lugar de aceptar una reforma en un organismo que hiede a infección, la caricatura de Carlín seguirá siendo la bandera de una mayoría de ciudadanos que sienten lo mismo que él.


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12 comentarios

  1. Carlín de una manera precisa nos muestra los defectos y virtudes de la policía, el pensamiento crítico lo tomaría como una oportunidad para analizar, estudiar y superar esos defectos. Pero todavía se vive en nuestra sociedad con la idea que ocultar, maquillar, hacerse de la vista gorda: apañar, es símbolo de amor. Es una enfermedad social, por ello tanto delincuente que creció sin carencias materiales pero con la carencia ética de alguien que lo quiera tanto que sea capaz de decirle sus defectos. Conocer los problemas es el primer paso para superarlos.

    • Gustavo Rodriguez

      De acuerdo, Jorge. Por otro lado, no deja de sorprenderme el poder de la síntesis imagen/texto para sublevarnos.
      Un abrazo.

  2. Edgar G. Aza Gates

    Como cuando una vez enseñaba en la escuela la policía de Puno, los alumnos desaprobados, desafiantes arreglaron la nota final con el director de la escuela. El director de la escuela me obligaba a presentar las actas finales de notas firmado en blanco y los promedios en hoja aparte, hecho que nunca permití….

    • Gustavo Rodriguez

      Es que la corrupción generalizada, Edgar, encuentra en la policía tierra abonada, en lugar de encontrar su límite.

  3. Luz Flores Lazo

    Que buen artículo y que importante secuencia de datos que a todas luces nos hablan de la severa crisis moral existente en todos los niveles de la PNP.
    Saludos Gustavo.

    • Gustavo Rodriguez

      Gracias, Luz.
      Es como si la misma Policía hubiera escrito el artículo, yo solo le puse un orden.

  4. Eliana Villar

    Totalmente de acuerdo y en buena hora que escribiste este artículo porque-como dices-el talentoso Carlin no hace más que intentar algo de humor basado en una realidad innegable y que hemos vivido todos. Cada vez que hemos hecho una denuncia y no han movido un dedo.

    • Gustavo Rodriguez

      Ojalá, Eliana, que tanto alboroto sirva para algo. Algún día.

  5. Daniel Augusto Calagua Barreal

    La polícia nacional del Perú, no debe ser reformada, estoy en completo desacuerdo,la PNP DEBE DE SER REFUNDADA,EN SUS TRES CUERPOS COMO LO ERA ANTES DE 1985.
    El fugitivo, rompió ésa regla a futuro,uniendo toda la podredumbre que existía en ésos cuerpos,y éso era más fácil de resolver, pero optó por refundir y hacer de ella una mazmorra polícial,las consecuencias han ido aumentando paulatinamente,al 2024 la PNP no es garantía para ningún ciudadano, porque te asaltan disfrazados o no.
    La PNP debe de ser REFUNDADA y tener cuadros de ingresantes con VOCACIÓN, ningún recomendado ni ingreso por coima. De ésa forma la ciudadanía volverá a tener confianza.He dicho.
    03.02.2024
    DACB.

    • Gustavo Rodriguez

      Interesante postura para el debate.
      Muchas gracias, Daniel.

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