Sin números honestos, no hay futuro 


Una propuesta sobre el INEI y la reconstrucción que debemos enfrentar


Como no hay mal que dure cien años —ni cuerpo que lo resista—, en cierto lugar de nuestra mente muchos peruanos abrigamos la esperanza de salir del gran hoyo en el que estamos. 
Así, el pasado 1 de mayo anuncié que, en lugar de criticar todas las semanas nuestro diario devenir, iba a tomar una actitud positiva para delinear algunas propuestas que ayuden a reconstruir nuestra convivencia civilizada. Para elaborar estas propuestas me ayudaré, por supuesto, de la coyuntura que siempre captura nuestra atención. 

Son tres los temas de coyuntura que últimamente han hecho saltar a mis colegas economistas: la reforma del sistema de pensiones aprobada en comisión en el Congreso, la propuesta del directorio de PetroPerú de convocar a privados para la gestión y, finalmente, el escándalo de la semana pasada sobre la publicación o no de las cifras oficiales sobre la pobreza.

Es a este último tema que le dedico este jugo, licuado con la ayuda de Javier Escobal, a quien considero el mejor economista peruano de mi generación. Por supuesto, no lo hago para hablar propiamente de las cifras, sino para levantar un tema harto pendiente: la institucionalidad del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

Primero, tenemos que comprender qué hace el INEI: es la institución pública que recoge datos estadísticos de manera oficial y que produce información económica. Ello requiere que cense a la población cada diez años —lo cual es el estándar internacional— y que aplique encuestas con métodos confiables para dar cuenta de la situación socioeconómica del país. De esta manera organiza y aplica la Encuesta Económica, la Encuesta Nacional de Hogares —mejor conocida como ENAHO—, la Encuesta Permanente de Empleo, entre otras que son muy útiles para formular políticas públicas sobre la base de la evidencia que proveen.

En segundo lugar, es importante destacar cómo se gestiona el INEI y cómo se ubica en la estructura del Estado. Su dirección es ejercida por un jefe elegido por concurso público y que está adscrito a la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM). Esta realidad coloca al jefe del INEI en una situación vulnerable frente a posibles presiones políticas. De un lado, ya hemos visto cómo en los últimos años —con el carrusel de presidentes de la República que vamos teniendo— profesionales que alcanzaron puestos de responsabilidad por concurso público son reemplazados por vía de las resoluciones supremas, lo que debilita su posición. Por otro lado, el hecho de que dependa de la PCM podría convertirlo en una marioneta del poder político. Basta recordar el ida y vuelta sobre la publicación de las recientes cifras sobre pobreza, que asestó un duro golpe, pero no un KO, a una credibilidad que ha costado años construir.

Considerando lo anterior, son varias las propuestas que nos pueden ayudar a blindar a la entidad que produce información crítica para el uso de recursos públicos. 

Pensemos en la figura de un comité consultivo para las cifras de pobreza. Notemos primero que carecemos de comités consultivos para el resto de cifras producidas y será interesante preguntar al INEI por qué no los tenemos. Una propuesta implementable a cortísimo plazo es pensar en un comité consultivo para el jefe de la institución, que le ayude a dar una mirada de largo plazo para el recojo de datos para producir información y, en general, para la gestión de una institución crítica.

Una alternativa de mayor contundencia es constituir un directorio con un presidente ejecutivo, dándole al INEI una mayor autonomía que la que tiene actualmente. Tendríamos que pensar en un directorio que convoque a especialistas reputados, antes que en uno con representantes de entidades públicas, que podrían estar sometidos al mismo tipo de presión política que vimos la semana pasada. 

El INEI tendría que actuar como centro de datos para la gestión pública y que pueda centralizar a las diversas entidades que hoy los proveen. Cuando los ministerios son los proveedores de datos, corremos el riesgo de una manipulación política. Más aún, si el Poder Legislativo quiere ahora eliminar aquella reforma imprescindible para insertarnos en un mundo moderno: la del servicio civil, un tema que prometo tocar en otro artículo. 

Finalmente, una reforma urgente para el INEI es dotarlo de mayores recursos. Como economista, sueño con que el INEI, el Banco Central de Reserva y la Superintendencia de Banca y Seguros compitan por los mejores graduados de cada promoción de economistas jóvenes. Ello no ocurre ahora por los escasos recursos con que cuenta el INEI, lo que también limita sus posibilidades de tener actualizadas las cifras que nos permiten formular mejores políticas. 

Sin cifras confiables, cada vez que formulamos el presupuesto público para usar nuestros impuestos lo hacemos con una venda en los ojos. Un INEI fortalecido es parte fundamental de nuestra reconstrucción.


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1 comentario

  1. Gilberto Moncada

    Estimada Roxana, tengo entendido que hace un par de meses el INEI presentó una propuesta de Ley del INEI y del Sistema Estadistico Nacional- SEN, a la PCM para su aprobación y posterior propuesta al Congreso, con el fin de fortalecer su institucionalidad (creación de un comité directivo, presidencia ejecutiva, consejo consultivo, etc.). La ley recoge varios de los puntos muy necesarios que mencionas en tu artículo. Esta propuesta ha sido motivada por solicitud de la OCDE, como uno de los requisitos para la incorporacion de Perú a dicha organizacion. Sería interesante conocer cual será la decision que PCM tomará al respecto. Saludos. Gilberto Moncada

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