Hallazgos para las futuras pandemias


Una pista: la fe en la ciencia y en el libre mercado no son suficientes


Roberto Alfonso Gushiken Miyagui. Vicedecano de la Facultad de Salud Pública Administración de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Magíster en Salud Pública con énfasis en Salud Mental de la Universidad de Antioquia, Colombia. Magíster en Ciencias Sociales “Psicoanálisis, Cultura y Vínculo Social” de la Universidad de Antioquia, Colombia. Médico Cirujano de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.


¿Qué llevó a América Latina a ser la región más golpeada por la pandemia del COVID-19 y, por qué el Perú se convirtió en el país con la mayor tasa de defunciones en el mundo? Esta es la pregunta fundamental que la investigación América Latina tras el COVID-19: Crisis sanitaria busca responder[1]. Los autores de esta investigación se enfocaron en los datos epidemiológicos de la pandemia de COVID-19 con la finalidad de analizar la eficacia —o la falta de ella— de las políticas y sistemas de salud en América Latina y El Caribe, especialmente para abordar la desigualdad en el acceso a la atención de salud. Su libro es un regalo a quienes sobrevivieron y también a quienes murieron, un legado que nos da una serie de enseñanzas para que la tragedia no se repita.

A partir de una revisión rápida de literatura y de un análisis comparativo de la información generada en varias investigaciones sobre los sistemas de salud y las iniciativas de los países latinoamericanos en el manejo del COVID-19, este estudio concluye que las naciones que obtuvieron mejores resultados adoptaron “una pronta, clara y enérgica estrategia de supresión de contagios”. Esto incluyó medidas como la búsqueda activa de casos en domicilios, el rastreo de contactos y la cuarentena institucional de casos y contactos. Estas acciones se complementaron con una conducción de la emergencia de carácter nacional y multisectorial, así como una comunicación clara y frecuente por parte de los líderes de cada país. Este grupo de países comprende a la República Dominicana, El Salvador, Cuba, Costa Rica y, en parte, Guatemala y Honduras, naciones que han mantenido un primer nivel de atención fortalecido y el desarrollo de acciones de atención primaria de salud integral con enfoque familiar y comunitario.

En contraste, aquellos países que optaron por una estrategia biomédica centrada en hospitales y que privilegiaron la atención de casos en unidades de cuidado intensivo en lugar del control comunitario de brotes, fueron los más afectados. Este grupo se caracteriza por tener sistemas de salud fragmentados y segmentados según la condición social, económica o laboral de las personas, y una atención sanitaria organizada en torno a intervenciones individuales, mayoritariamente curativas y privatizadas. México, Paraguay, Colombia, Argentina, Brasil y nuestro querido Perú forman parte de este grupo. En estas naciones, las reformas basadas en el aseguramiento universal de salud desarrolladas en las últimas décadas sacrificaron la atención primaria de salud integral con un fuerte enfoque en las acciones preventivas y de salud colectiva. Se privilegió la atención recuperativa y hospitalaria. 

El estudio comparativo de Bardalez y Villar es revelador ya que, con base en información científica, los autores enfatizan la necesidad de reconfigurar los sistemas de salud con un enfoque en la atención primaria de salud, y de recuperar una atención médica integral que responda real y eficazmente a las necesidades y problemas de las personas. En resumen, sostienen la necesidad de revertir las políticas de las últimas décadas y critican la visión neoliberal optimista que ha prevalecido en la región y que solo ha profundizado la inequidad social en el acceso a los servicios de salud.

Esta investigación se destaca por su esfuerzo de revisión comparativa entre países y por su abordaje político. Sus hallazgos demuestran que la ciencia, la tecnología y el mercado no son suficientes para garantizar la atención, la salud o la vida de nuestra población. El libro constituye así un cuestionamiento a dos “fes” o creencias absolutas: en la ciencia y la tecnología, y en las fuerzas del mercado, que han guiado nuestras políticas en las últimas décadas y que fallaron en abordar la pandemia. 

La pandemia nos deja dos lecciones. La primera es que la ciencia no siempre tiene respuestas completas para fenómenos sociales complejos y para los cuales se necesita mirar, escuchar y comprender el contexto específico —de cada país, región y localidad— en el cual ocurren. La segunda es que la política debe reconocer el fracaso del modelo de desarrollo que privilegia y promueve el individualismo y que arrasa con cualquier vestigio de solidaridad y de trabajo colectivo. 

Si aprendemos estas dos lecciones, estaremos en mejores condiciones para enfrentar futuras epidemias.


[1] “¿Qué investigación regalarías a los peruanos por el nuevo año?”, es la pregunta que Anna Zucchetti me hizo para este espacio en Jugo.pe. Después de una larga meditación, elegí el libro mencionado, de los investigadores Carlos Bardales del Águila y Eugenio Villar Montesinos, publicado por la editorial de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.


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