Carta a un país invisible


Bienvenidos a la combi de las maravillas


Xabier Díaz de Cerio es periodista, español, y vive en Lima desde 1999. En 2004 fundó Fábrica de Ideas, estudio de comunicación visual que, con el tiempo, se ha especializado en proyectos de divulgación ambiental y sostenibilidad. Anteriormente fue director de arte del diario El Comercio y mucho antes, editor de infografía en Perfil y el Diario de Cuyo, ambos en Argentina. En último proyecto editorial, Abecedario climático peruano (Penguin Random House), profundiza sobre el poder que tienen las palabras frente a la emergencia climática.


Querido país invisible,

Recuerdo la primera vez que me subí –más bien me trepé– a ese invento tuyo diseñado para recibir codazos y apretujones, mientras avanza a trompicones hacia su destino incierto, llamado «combi».

Uno de tus sabios ilustres, Carlos Amat y León, me enseñaría bastante tiempo después que, con este episodio, había recibido la mejor lección para entenderte. En El Perú nuestro de cada día, Carlos supo describirte con mucha gracia y humor, y fijó las características del «modelo combi» que, según él, regía tu economía. Lo escribió hace 20 años… ¿o lo hizo hace sólo 20 minutos?

“Es difícil construir consensos efectivos sobre esta base, en la medida en que no hay visiones, objetivos, estrategias, roles, motivaciones y compromisos compartidos y aceptados por un amplio sector de la sociedad peruana. Es por eso que los acuerdos son frágiles y las lealtades muy efímeras. […] Hemos tenido que cultivar alguna agresividad y perspicacia para subir y bajar del micro, ingresar al estadio y llegar a las ventanillas.

[…] Para adoptar la cultura combi […] lo más expeditivo es adecuarse y adoptar las reglas que permiten sobrevivir en la ciudad. Lo aberrante es que este modelo se está tornando en dominante, por ejemplo, de buena parte de la clase dirigente, ya se trate de políticos, empresarios, maestros o periodistas”.

Tu realidad caótica me ha hecho recordar el mordaz entremés escrito por Miguel de CervantesEl retablo de las maravillas, en el que dos pícaros ambulantes llegan a un pueblo con la intención de hacer una función con su «retablo de las maravillas», una pequeña caja de títeres cuyos prodigios solo podrán apreciar aquellos que se consideran «verdaderos» cristianos. Los pícaros aseguran que de la caja salen maravillas y, aunque en realidad no está ocurriendo nada, los vecinos, presionados por mantener las apariencias, aplaudirán el espectáculo inexistente.

A diferencia de esta farsa de cajón, te prometo, complicado Perú, que nuestro abecedario rebosa de palabras en español, quechua y aimara, pequeños grandes tesoros que forman parte de tu estimulante identidad multicultural. En nuestro caso, más bien, encontramos que la invisibilidad reina fuera de la caja, en un patio de butacas con poco público, y que tiene por forma el contorno de tu altanera capital. Y es que los temas que abordamos en este Abecedario pertenecen a una parte importante de tu realidad que permanece invisible para la mayoría de la gente.

Me resulta doloroso descubrir que muchos de nuestros protagonistas, tristemente malparados en los últimos resultados de medición de la pobreza monetaria, son los autores intelectuales que han generado tu riqueza agrobiodiversa y los gestores que cuidan de que todos nos alimentemos con calidad.

A veces, ciego Perú, no sabes cómo me jode tu indolencia e indiferencia y me cuestiono cómo, desde nuestra trinchera del periodismo, podemos visibilizar tus problemas, pero también tus posibilidades. Hace unas semanas, Urpi Torrado escribía en el diario El Comercio:

“La autoestima de un país es el amor que le tiene su población, identifica los defectos y no le da vergüenza reconocerlos. En otras palabras, valora lo que tiene. […] La carencia de referentes y la crisis política también impactan en la autopercepción de la ciudadanía. […] 

[…] El sentido de la peruanidad se diluye. Crece el porcentaje de gente que preferiría nacer en otro país si volviera a hacerlo. Resulta preocupante que este sentimiento está más acentuado en los jóvenes que entre la población adulta (31% vs. 17%)”.

Te prometo, demasiadas veces, mudo Perú, que nuestro Abecedario climático es un intento por revertir esas estadísticas. Para ello, partimos de la Lima desarraigada buscando historias de héroes anónimos que humanizaran la acción climática ciudadana, pero, después de un tiempo, descubrimos que, además de sus voces, habíamos encontrado una parte de tu alma.

Nuestro retablo de las maravillas –ahora, la «combi de las maravillas»– es la feliz consecuencia de un casting nacional del que deberías sentirte orgulloso. Algunas palabras tienen arrugas y transmiten conocimientos ancestrales, otras se vocalizan con afecto; algunas son muy musicales, otras suenan intelectuales; y todas, pronunciadas con los diferentes acentos de los cuatro suyos, refuerzan los colores de tu corazón.

Las palabras de este proyecto, de «tu» Abecedario, necesitan de alguien que las pronuncie con cariño, pero también de personas que las escuchemos con respeto y admiración. Solo así conseguiremos activar su verdadero poder, ese que abona el diálogo y nos impulsa irremediablemente a actuar. El Abecedario quiere impulsar la acción climática ciudadana, reflexiva, crítica, pero, sobre todo, fértil. 

Cuando iniciamos este viaje invitamos a subir a nuestra «combi de las maravillas» a gente común, desde agricultores, cocineros, ingenieros y arqueólogos hasta la ganadora de varios Grammys Latinos. Repartida entre sus asientos encontrarás la historia sincrética de un cuadro colonial, un mapa del mundo, un mundo condensado en una semilla y una semilla que ha dado la vuelta al mundo. En nuestra «combi de las maravillas» redescubrirás paisajes habitados por montañas, montañas que son dioses, dioses que adquieren forma de la lluvia e ingresan a tus entrañas para brotar de nuevo bajo el inspirador concepto de la crianza del agua.

Te invito a viajar por nuestras páginas para que te reconozcas en cada una de ellas. Escalarás las laderas del Ausangate y prepararás una suculenta huatia con la ayuda de unos niños sabios procedentes de una sabia comunidad quero; aunque si prefieres conocer tu versión más sofisticada, podremos hacer una «paradita» junto a Moray, en el proyecto MIL Centro –cuyos creativos son tan peruanos como la papa– para que disfrutes de la considerada en el 2023 como la mejor experiencia gastronómica del mundo.

Además, tendrás la posibilidad de viajar junto a un importantísimo Nobel de literatura y codearte con una estrella de la TV y, si levantas tu mirada, descubrirás otro tipo de estrellas que te permitirán decidir cuándo sembrar tus quinuas de colores.

Las palabras, al igual que las estrellas, son luces que nos guían. Ambas nos ofrecen claridad y marcan el camino que debiéramos recorrer como sociedad.

También descubrirás que tu biodiversidad –3,3% del PBI, según las últimas estimaciones–, tan vulnerable frente a la emergencia climática, es la protagonista de tu escudo nacional.

Olvidadizo Perú, súbete de una puta vez y aprenderás que existen setenta y cinco palabras forjadas en los Andes que han logrado ser incluidas en el diccionario de la RAE; palabras que ahora pronunciamos los más de 600 millones de hispanohablantes que estamos repartidos por el mundo.

Perú, a pesar de estoy al tanto de tus problemas de comprensión lectora, te invito a que leas las palabras de manera alfabética e individual, o que te animes a encontrar nuevas conexiones. Te sugiero que comiences, por ejemplo, por la palabra «andenería», y que continúes con las palabras «quinua», «gastronomía» y «experimentación». Luego, «transmisión de conocimiento», «yachachiq», «familia» y «semillas». Y así, casi sin pretenderlo, te habrás asomado a tu propia y exitosa historia, a catorce mil años de alimentación en uno de los nueve lugares del mundo donde nació la agricultura. Perú, eres increíble.

Quizá no te lo creas, pero en temas climáticos juegas en las grandes ligas mundiales: lideras el ranking absoluto de agrobiodiversidad, de cantidad de glaciares tropicales; eres el segundo en bosques amazónicos y noveno en superficie forestal; todos ellos factores que influyen, y mucho, sobre el comportamiento global del clima.

Polarizado Perú, quisiera que escuches las palabras que el gran escritor Alonso Cueto te dedica en el prólogo del Abecedario:

“El Perú ocupa todo el abecedario. Hay un peruano destacado, un alimento nutritivo, un paisaje hermoso, para cada letra. Todas las palabras concurren en este abecedario que es climático pero que también es cultural, geográfico y social. Ningún otro país podría haber sido tema de un libro como este. 

[…] En épocas tan difíciles como las que la política y la historia peruana nos muestran, leer este libro es un reencuentro con todas las razones por las que nuestro país es tan admirable, rico y variado. […] Esa riqueza, esa diversidad, es nuestra inspiración y también un desafío. No hay un desafío más bello que este”.

Nuestra combi no ha hecho más que arrancar, y aunque acaba de pasar el mantenimiento, te he dejado, por si acaso, la estampita de otro de tus hijos ilustres colgada del espejo retrovisor.

Según recogen tus propias crónicas coloniales, San Martincito de Porres obró el milagro de que perro, gato y pericote comieran juntos y en armonía de un mismo plato. Un mensaje de optimismo que los autores de este Abecedario hemos intentado reproducir.

Espero que su espíritu sincero te inspire a ti, querido, complicado, jodido, pero tan necesario Perú.

FIN

Esta carta fue redactada a propósito de la publicación del Abecedario climático peruano. El poder de las palabras frente a la emergencia ambiental (Debate). El Abecedario representa un viaje a través de todo el país que pone en valor las acciones de mitigación y adaptación al cambio climático protagonizadas por personas anónimas, la mayoría campesinos humildes, que viven en ecosistemas especialmente vulnerables.


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