A provincializar Lima


Unas reflexiones geográficas sobre desde dónde miramos al Perú


Tami Okamoto es doctoranda en Geografía en la Universidad de Cambridge y se especializa en geografías amazónicas. Ha enseñado en universidades del Perú, Noruega y Reino Unido. Actualmente investiga sobre geografías indígenas y el territorio poscolonial con apoyo de la National Geographic, la Royal Geographical Society y la American Association of Geographers. Desde hace más de diez años trabaja con pueblos indígenas en la Amazonía.

Dipesh Chakrabarty, historiador bengalí y profesor en la Universidad de Chicago, publicó el año 2000 el influyente libroProvincializar Europa. La propuesta sacude la centralidad que ciertas conceptualizaciones occidentales asumen sobre sí mismas y sobre el mundo. En línea con otros intelectuales de los estudios poscoloniales –un campo académico crítico del siglo XX–, Chakrabarty advierte la manera en la que conceptos fundamentales de la teoría política moderna como democracia, ciudadanía, estado, racionalidad científica, entre otros, se aplican sin cuestionar su origen. Es decir, el contexto histórico y espacial en el que fueron concebidos y desarrollados: Europa durante el Iluminismo. Al hacer colisionar la historicidad de esos conceptos centrales con la política moderna, Chakrabarty nos recuerda la alta inestabilidad de lo “universal.” Pero lejos de argumentar en contra de las nociones universales como tales, el autor nos propone colocar sobre la balanza las “capacidades y limitaciones de ciertas categorías sociales y políticas europeas para conceptualizar la modernidad política en el contexto de mundos de vida no europeos.”[1]

La Geografía Humana como disciplina viene desplegando desde hace varias décadas debates que no solo incorporan el pensamiento poscolonial como el de Chakrabarty, sino que involucran más recientemente la decolonialidad.[2] En su último libro Decolonizando la Geografía,[3] Sarah Radcliffe, británica y profesora de Geografía Latinoamericana en la Universidad de Cambridge, resalta el legado colonial de la disciplina y convoca a los geógrafxs –particularmente anglosajones– a intervenir críticamente con aquellas “otras” geografías y conocimientos en el mundo. A manera de revisión del actual “giro decolonial” en la GeografíaRadcliffe reconoce la trayectoria de geógrafxs racializadxs (indígenas, afrodescendientes y otrxs), así como la de voces marginalizadas que practican y teorizan la decolonialidad.[4]El libro plantea la construcción de una plurigeografía decolonial que demanda una amplia acción transversal para decolonizar los conceptos geográficos, entre otros aspectos, y argumenta que esto requiere que los geógrafxs racializadxs blancxs tomen también responsabilidad y trabajen activamente para deponer las exclusiones y los supuestos racializados. 

En el Perú, la Geografía en el currículo nacional y la praxis estatal suele categorizar el espacio territorial en tres franjas: costa, sierra y selva. Esta división tripartita (y la centralidad de Lima en ella) se toma por sentada y se ha constituido como una lente fundamental e incuestionable para comprender –y gobernar– numerosos aspectos del Perú. Si reparamos en los cuestionamientos de Chakrabarty sobre el historicismo de las conceptualizaciones que utilizamos cotidianamente, hallamos que esta tripartición del territorio peruano data por lo menos de la Colonia –aparece descrita en las primeras crónicas españolas como las de Cieza de León– y se consolida durante la República.[5] Cuestionando su carga euro-hispanocéntrica y procurando replantear el pensamiento geográfico “desde el Perú”, Javier Pulgar Vidal propuso en 1940 una clasificación alternativa con ocho “regiones naturales” que intenta combinar nomenclaturas propias de los pueblos originarios junto a aproximaciones geográficas moderno-coloniales.[6] En su intento por “trabajar activamente para deponer las exclusiones” que menciona Radcliffe, Pulgar Vidal intentó descentrar la percepción costeña, situándose en los Andes centrales (siendo él huanuqueño) y complejizó las categorías geográficas de la costa y la sierra. En esta recategorización del territorio, siete de las ocho regiones redibujan la costa y los Andes, mientras que la Amazonía se mantiene contenida por una categoría única.[7] A pesar de la gran contribución de Pulgar Vidal a la Geografía peruana, no solo la complejidad desde la lente de la ecología amazónica se mantiene reducida, sino también los conocimientos geográficos de las poblaciones que allí residen: una epistemología y praxis del espacio sostenida y transformada por milenios y nutrida por una temporalidad sustancialmente más amplia que los solo 500 años que atraviesa el Perú como colonia y como Estado Nación.

Este sesgo homogeneizador que mira de lejos la Amazonía –como aún sucede con muchos otros espacios del territorio nacional– subyace a las lecturas sociales y políticas atrapadas en la centralidad de Lima (generalizando, claro está). En ese sentido, la idea de provincializar Lima es una invitación a tomar con seriedad el reconocimiento de la mirada de lxs otrxs y permitir cierta transformación interna con ello. Por ejemplo, ampliar el espectro de lo que se considera “universal” y que se encuentra naturalizado en la subdivisión del Perú en tres categorías geográficas hacia la comprensión de variadas lecturas sobre este mismo concepto. Así se matizan perspectivas y se deconstruye aquella visión “clasificatoria”, como señala el geógrafo brasileño Rogério Haesbaert. Desde la(s) Amazonía(s), ¿cómo se piensan a sí mismos geográficamente? ¿Cómo se piensa el Perú y lo que pasa en el Perú? Abrir la posibilidad de nutrir y contrastar sin que esto signifique negar las miradas desde Lima con tantas otras (que resignifican a Lima y el Perú desde sus posiciones y contextos) para entender la complejidad que se atraviesa.

Esta matización de múltiples posicionalidades en el acto de provincializar sería aquello que Chakrabarty refiere como indispensable, a la vez que inadecuado, para pensar las varias prácticas de vida que constituyen lo político y lo histórico.Ahora que se habla de una revolución cultural en la Amazonía, en la que esta parece insertarse en el imaginario cultural nacional, en un contexto en el que según Alexandre Surrallés “el Perú se descubre país amazónico, como se descubrió país andino el siglo pasado[8]parece crucial desaprender críticamente las centralidades y otorgar no solo espacio (estético), sino recomponer con profundidad los conocimientos y praxes desde los espacios amazónicos propiamente. El Perú, Lima, así como la Amazonía y tantos otros lugares se suscriben por perspectivas complementarias desde diferentes historias y geografías situadas, y depende de dónde uno se sitúe y cuánto permitimos la complementación de las provincializaciones.

El líder y abogado awajún Gil Inoach nos recuerda en su libro Siempre Awajún (2021)[9] que para el ojo apach (foráneo), un cerro o una catarata puede ser un elemento más del paisaje amazónico, mientras que en clave awajún puede tratarse del hogar natural de tijae o lugares de reposo del Ajutap. Vemos, pues, que desde la Amazonía los procesos de provincialización y de decolonización de la Geografía son bastos.


[1] Chakrabarty, D. (2009). Provincializing Europe: Postcolonial Thought and Historical Difference – New Edition. Princeton: Princeton University Press; pág. 20.

[2] Además de la crítica poscolonial, existen otros marcos teóricos que Radcliffe (2022) identifica que han influenciado en el giro decolonial en la Geografía. Entre ellos están los estudios subalternos, el enfoque modernidad-colonialidad-decolonialidad conocido como MCD (particularmente influyente en América Latina y el Caribe) y teorías indígenas y de la colonialidad de colonos (settler colonialism en inglés).

[3] Radcliffe, S. (2022) Decolonizing Geography. An Introduction. Cambridge: Polity Press. Print. Decolonizing the Curriculum.

[4] Un autor imprescindible en el debate sobre la colonialidad del poder y considerado uno de los principales teóricos del “giro de(s)colonial latinoamericano” es de hecho, el peruano Aníbal Quijano. Junto a él, se podrían mencionar muchxs otrxs.

[5] Digo “por lo menos desde la colonia” porque existe un debate interdisciplinario respecto al tratamiento precolonial de las divisiones geográfica entre el Ande y la Amazonía. Ver, por ejemplo, Adrian J. Pearce, David G. Beresford-Jones y Paul Heggarty (2020) Rethinking the Andes-Amazonia Divide. UCL Press

[6] Pulgar Vidal, J. (1987) Geografía del Perú. Lima: PEISA (Novena edición). Para un análisis más detallado del tema ver Haesbaert, R. (2014b). Sobre “Geografía del Perú” de Javier Pulgar Vidal. Terra Brasilis (Nova Série), 3 y Mesclier, E. (2001) De la complementariedad a la voluntad de “aplanar los Andes”: representaciones de la naturaleza y pensamiento económico y político en el Perú del siglo XX. Boletín del Instituto Francés de Estudios Andinos, 30 (3): 541-562.

[7] Si bien la región Rupa-Rupa (conocida también como Selva Alta) suele ser considerada amazónica, Pulgar Vidal la describe inicialmente como “la porción de cerros y valles andinos cubiertos de vegetación boscosa, ubicados en el declive oriental de los Andes.” Por otro lado, considera la región Omagua (también conocida como Selva Baja o Amazonía) como “la inmensa llanura selvática por donde discurren el Amazonas y sus afluentes, cuyas aguas van a desembocar al Atlántico”. Cabe mencionar que en décadas posteriores,Pulgar Vidal desarrolló interés por complejizar la geografía amazónica en obras como Las tres selvas del Antisuyo (1980) para diferenciar la Selva Baja, la Selva Alta y la Ceja de Selva. Asimismo, ya advertía desde la publicación de las Ocho Regiones Naturales que estas no se refieren necesariamente a toda la extensión longitudinal del país, pudiendo ser mejor identificadas en la porción más central (a la altura de Lima) y que no hay límites bruscos entre las regiones.

[8] Surrallés, A. (2021) Costa, sierra y selva: franjas geográficas, zonas culturales y episodios nacionales. Bulletin de l’Institut français d’études andines [En línea], 49 (2). Publicado el 25 noviembre 2021.

[9] Inoach Shawit, G. (2021) Entre la dependencia y la libertad. Siempre Awajún. Lima.

2 comentarios

  1. Carlos

    Excelente aporte Tami Okamoto! Algo mas que debemos aprender todos los peruanos sobre nuestra cultura en si, gracias por ello!

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