El precio de odiar al adversario


El asesinato de Kirk y la amenaza a Gorriti son parte de un sistema que debe parar


A Charlie Kirk, uno de los representantes más jóvenes e influyentes del trumpismo, lo mataron en Utah el miércoles 10 de setiembre. Estaba sentado frente a una multitud de jóvenes exponiendo sus ideas bastante conservadoras cuando una bala le atravesó la garganta. Miles de celulares grabaron el espantoso momento y las redes se inundaron con la imagen de un Kirk desangrándose lentamente en el escenario. Tenía 31 años, estaba casado y deja una viuda y dos hijas pequeñas huérfanas.

El asesinato ha conmocionado a Estados Unidos y al mundo, pero, lamentablemente, dista de ser un hecho aislado. Hace apenas unos meses, una legisladora demócrata de Minnesota y su esposo fueron ultimados por un hombre que decía vengarse de sus posturas sobre la vacuna contra el Covid-19. En Pensilvania, un atacante prendió fuego a la residencia del gobernador Josh Shapiro mientras él y su familia dormían. Dos empleados de la embajada de Israel en Washington fueron acribillados a tiros. La sede del Partido Republicano en Nuevo México y un concesionario de Tesla sufrieron atentados con bombas incendiarias. Y recordemos que en 2022 el esposo de la demócrata Nancy Pelosi fue atacado en su propia casa; o que el mismo Trump recibió un disparo en la oreja mientras hacía campaña el año pasado.

La conclusión es evidente: la crispación política en Estados Unidos ha alcanzado niveles alarmantes. Ya no basta con insultar en redes sociales o cancelar a quien piensa distinto; hoy, cualquier líder político se ha convertido en un blanco posible. Pero ¿cómo se llegó hasta aquí? No fue de la noche a la mañana. Desde la irrupción del trumpismo, un discurso agresivo y revanchista ha ido sustituyendo el debate democrático. Trump, Bolsonaro o Milei —cada uno a su estilo— han instalado la retórica de la amenaza: hablan de “exterminar”, “aniquilar”, “expulsar” al adversario, amedrentan a periodistas, desprecian a sus rivales y hasta celebran la destrucción como si fuera un espectáculo, empuñando sierras eléctricas frente a cámaras. El mismo Kirk tenía un estilo provocador y muy agresivo que desataba terribles persecuciones y acoso hacia sus adversarios. La izquierda, lejos de moderar el tono, responde con insultos y hasta con celebraciones del crimen, como las reacciones que hemos visto en redes tras la muerte del republicano. Así, lo que vemos todos los días es un discurso polarizante que se ha convertido en antesala del crimen político.

Y no pensemos que esto ocurre solo allá. En el Perú, Dina Boluarte inauguró su gobierno con más de 50 muertos en protestas que cuestionaban su legitimidad. A esa tragedia siguió una campaña oficial de desprestigio contra las víctimas, etiquetándolas de “terroristas”, y hoy el Congreso busca blindar con amnistías a quienes participaron de aquella represión. Paralelamente, vivimos un clima en el que cualquiera que critique al poder es tildado de “caviar” o “woke”, mientras periodistas que investigan son objeto de reglajes, acoso en redes y amenazas directas. La más brutal de estas la pronunció esta semana el alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, cuando señaló  que ya era hora de que “se cargaran” a Gustavo Gorriti. Sin siquiera intentar suavizarlo o disimularlo, pidió que mataran al periodista de investigación que siempre ha fiscalizado su gestión. 

Las palabras importan. Los gestos de los líderes marcan a la sociedad. Cuando desde arriba se normaliza el odio, se abre la puerta a la violencia física. Estados Unidos es la prueba de lo que ocurre cuando se cruza esa línea: asesinatos políticos, atentados y campañas electorales con sangre de por medio. Si en el Perú seguimos cultivando la lógica del enemigo y no del adversario, lo que nos espera no es un proceso democrático, sino unas elecciones teñidas de violencia.

El odio siempre engendra odio. Y la factura, como ya estamos viendo, la pagan las sociedades enteras.


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8 comentarios

  1. Adolfo Barrera

    Muy buen articulo ,nosotros como sociedad deberíamos poner termino a los politicos violentos, haciéndoles saber que no toleraremos sus amenazas

    • Patricia del Rio

      Gracias por tu comentario, hay que restituir el debate alturado y de ideas.

  2. Leopoldo Garcia

    Con Trump se inicia la violencia? Estás equivocada, la violencia la inició la izquierda hace mas de 180 años en Europa, España, Rusia, China y también aca. Con esas ideas se han asesinado a mas de 150 millones de seres humanos. El pensamiento único y la cultura de la cancelación tiene incubandose mas de 50 años, justamente Kirk luchaba en contra de eso que es un logro nefasto de la izquierda, y que es muy anterior a Trump, Bolsonaro, Milei, que son la respuesta natural a la imposición de ideas de los último 20 años por esa izquierda cancelatoria e impositiva.

    Lopez Aliaga ha amenazado de muerte a Gorriti ? Eso es mentira. Lopez Aliaga estaba hablando de que habia que procesar a Gorriti y meterlo a la carcel, eliminarlo del panorama político, y no por su trabajo periodistico como dice convenidamente Patricia del Rio, sino por intervenir ilegalmente en poderes del Estado y manejar a su antojo la fiscalia, tal como lo hizo Montesinos que lleva casi 25 años preso por eso. Nadie increpa ni persigue a Gorriti por lo que piensa o escribe. Y «Cargarselo» ni siquiera es un termino que se utiliza en Perú, sino en España y no significa asesinar.

    A diferencia de Gorriti , Kirk no manejaba el poder ni medios de comunicación, ni ongs, ni siquiera era periodista, sólo debatía y sin la supuesta violencia que patricia del rio le achaca, por lo que la comparación no reune los minimos elementales de lógica y verdad.

    • Patricia del Rio

      Nunca fue tan violento el discurso político ye sa es una característica que ha puesto de moda la derecha y que la izquierda también abraza con entusiasmo. Eso es peligroso, en ninguna parte del artículo justifico la muerte de Kirk, al contrario, nadie debe morir por sus ideas. Gracias por tu comentario

  3. Ricardo Leon

    Ese titulo es «el precio de odiar» desnuda de cuerpo entero a la autora del artículo. Kirk era un odiador según ella, una atribución grautita. Si no dice lo que ella piensa es un odiador, lo mismo que decían los estudiantes desesperados luego de que kirk los vencía con ideas.

    Morir asesinado es el precio que pago Kirk por debatir ideas, no por odiar, no se confundan a drede.

  4. Tula Luyo Alvarado

    De acuerdo. Hay una responsabilidad política, penal en las autoridades y líderes políticos en sus discursos de odio, intolerantes, agresivos, contra el adversario, o piensan diferente. Lo que se verbaliza, es la antesala del hecho. Y eso está sucediendo en muchos países. Hay una necesidad urgente de volver a darle su valor a la palabra, a reconocer que con una palabra puedes salvar o matar una persona. Ha cuidar lo que decimos, a ponderar cada palabra. Creo que la humanidad necesita llenar de amor el corazón y la mente, para que sus palabras no sean instrumento de guerra, de muerte, sino de paz, de unión, tolerancia y respeto.

    • Patricia del Rio

      Exactamente, ese es el punto. Gracias por tu cometario

  5. Patricia del Rio

    Nadie debe morir asesinado por sus ideas el artículo no lo sugiere ni lo afirma. El discurso de Kirk como el de otros políticos de izquierda y derecha es provocador y eso puede ser peligroso, ese es mi punto. Gracias por tu comentario

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