Justicia demorada es justicia denegada


¿Qué tan justa es la justicia que llega 25 años después?


Martín Luther King Jr. escribió la frase que titula este artículo en una carta que salió de contrabando de la cárcel de Birmingham, Alabama, donde estaba recluido.

            Era 1963, en plena lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, y la traigo al presente para reflexionar sobre la demora al hacerle justicia a las victimas de las esterilizaciones forzadas de la década de 1990 en Perú.

            Se estima que entre 1996 y 2000 se esterilizaron en nuestro país un aproximado de 272.000 mujeres y 20.000 hombres, y que un 35% fue objeto del procedimiento sin dar un consentimiento informado. Las victimas, que con los años han caído en cuenta que lo ocurrido con ellas no eran casos aislados, se organizaron con un pedido simple: justicia y reparación. Todo pareció enrumbar por buen camino cuando el Estado peruano asumió la responsabilidad por las esterilizaciones el año 2003 y se comprometió ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos a investigar y sancionar a los culpables. Sin embargo, en los años transcurridos desde entonces, el juicio ha afrontado un sinnúmero de reveses. 

            El último fue el pasado 11 de enero, cuando se suspendió la sesión porque los intérpretes de quechua, presentes para asegurar que las víctimas recibieran la justicia en su lengua, no hablaban la variante cusqueña sino la ayacuchana y no podían cumplir el encargo. Como nos recuerda Sofía Chacaltana, esta es una muestra más de la injusticia estructural a la que se enfrentan las víctimas.  Este 1 de marzo veremos si finalmente se hace justicia, cuando se reinicie el juicio contra Alberto Fujimori y sus ministros de salud, Alejandro Aguinaga, Marino Costa Bauer y Eduardo Yong Motta.

            Mientras la justicia avanza a un paso tan lento, por fin se ha logrado una victoria real en cuanto a las reparaciones. El pasado 5 de febrero se aprobó la norma que modifica los artículos 3 y 6 de la ley que crea el Plan Integral de Reparaciones para incluir a las víctimas de las esterilizaciones forzadas. Esta ley, promulgada en el 2005, busca reconocer y reparar a quienes sufrieron en los años de violencia armada en el Perú y nace de las conclusiones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (2001-2003). La legislación contempla una serie de aspectos, desde la restitución de los derechos ciudadanos hasta las reparaciones en salud, educación, además de reparaciones colectivas y simbólicas, no solo para los sobrevivientes sino también para sus familiares. 

            Las víctimas de las esterilizaciones forzadas no estuvieron inicialmente contempladas ni en el proceso de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, ni en el Plan Integral de Reparaciones, ni en el diseño del Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social, a pesar de que en cada ocasión no faltó quien arguyera que –como políticas de Estado del régimen de Alberto Fujimori– eran parte del legado de violencia de su régimen y correspondía incluirlas. Después de años de esfuerzos por parte de los mismos grupos de victimas, y del trabajo incansable de la parlamentaria andina Hilaria Supa y la legisladora por Abancay, Tania Pairona, además de organizaciones feministas como DEMUS, se ha logrado que la ley incluya a las víctimas de las esterilizaciones que desde el 2015 se han venido registrando de manera oficial.

            Llegar a este momento ha implicado una titánica voluntad colectiva.

            Imagínese que, a sus derechos vulnerados, usted tenga que sumarle años y años de esfuerzo para alcanzar algún tipo de justicia.

            ¿Qué tan justa es esta justicia demorada?

            Los titulares que digan “Se hizo justicia” no serán exactos del todo.

2 comentarios

  1. Isabel Perea Sobrevillla

    dicen: tarda pero llega

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