Consejos para visitar la FIL Lima y disfrutarla
Somos reacios a los cambios. Nos cuesta esforzarnos para aprender nuevas rutinas y reconocer nuevos espacios. Por eso, cuando a los limeños nos dijeron que la FIL Lima (Feria del Libro de Lima) se mudaba del Parque de la Reserva, en Jesús María, al Jockey Club del Perú, muchos arrugamos la nariz, levantamos la ceja y arrancamos a pronosticar todo tipo de desastres: ¿quién va a ir hasta allá?, no es fácil llegar, es un descampado.
Como comprenderán, esta semana fui con las expectativas bajísimas y debo reconocer que la experiencia fue bastante buena. Por eso, y para que no caigan en algunos de los errores que cometí, les comparto algunos tips que pueden hacer su visita más grata.
- La primera gran pregunta es cómo llegar.
Si vas en transporte público, sigue las instrucciones detalladas en la página de la FIL. Confieso que no las he probado, pero les dejo el enlace aquí para que las tengan en cuenta.
El problema es si vas en auto propio. Siguiendo las instrucciones de la FIL, entré por Javier Prado y fue un grave error. No hay acceso al estacionamiento y quedas atrapado en la mafia de jaladores y cuidadores que te quieren cobrar entre diez y veinte soles para “cuidarte” el carro y, para colmo, no te queda otra que dejarlo mal estacionado en plena vía pública. Las opciones más seguras son entrar por la Panamericana, destino sur a norte. Por esa entrada sí se accede al estacionamiento con tranquilidad y no tienes que caminar mucho para llegar al recinto de la feria (gracias, Natalia Sobrevilla, por el dato). También puedes estacionarte en el Centro Comercial Jockey Plaza; allí encontrarás buses que te trasladan cómodamente a la FIL.
- Una vez en la feria, encontrarás un recinto mucho más ordenado que el de Jesús María. Al ser un espacio especialmente diseñado para albergar esta edición de la FIL, en lugar de los antiguos pasillos curvos y circulares que tenían que adaptarse al Parque de la Reserva hoy tenemos un diseño cuadricular; los espacios son más amplios y las zonas están muy bien delimitadas. Cada cierto tramo hay jóvenes correctamente identificados que ayudan al visitante a encontrar las salas de exposición o stands que busca. A todo se llega más rápido, y si viste un libro que querías, volver a encontrarlo ya no es una búsqueda del tesoro. Un alivio.
- Las colas para entrar a los eventos se forman con anticipación de manera bastante ordenada. Si vas a una presentación, llega con calma, ubica tu sala y espera pacientemente en los espacios designados. Las instrucciones son claras y el personal es bastante amable y eficiente.
- Los baños los encontré limpios y hay una cafetería en una especie de mezanine que resulta realmente enana para las dimensiones de la feria. No llegué al patio de comidas, pero supongo que, como otros años, estará bien surtido. Siempre extrañaré los pequeños puestos de café y que haya más espacios para tumbarse a leer algo en este tipo de eventos. Entiendo que se monetiza cada centímetro cuadrado, pero creo también que mientras más amable sea el recinto y más tiempo se quede uno dando vueltas, más libros se lleva a casa.
- Esta vez no sentí la contaminación auditiva de otros años. A pesar de que había presentaciones en simultáneo, el sonido estuvo muy bien y los diálogos no se mezclaban entre sí. No he estado en el momento en que se presentan conciertos y números musicales. En Jesús María el ruido era insoportable y representaba una falta total de respeto para los autores a los que les tocaba presentar sus obras mientras el Grupo 5 daba de brincos. Esperemos que este mejor diseño de la FIL consiga que la diversión que presentan todos los años —magnífica, dicho sea de paso— no interfiera con los eventos culturales.
- Algunas presentaciones que recomiendo no perderse de ninguna manera este fin de semana:
Sábado 25 de julio
3:00 p.m. Hay varias actividades interesantes para chicos. En el auditorio César Vallejo estará Cristy la Barrera con el espectáculo de cuentacuentos: ¡Cuando los números cuentan historias! Y en el pabellón Ecuador se presenta Sozopato con SACHA: amar lo invisible (Los espíritus gentiles de la naturaleza)
4:00 p.m. La magnífica escritora uruguaya Fernanda Trías estará presentando su libro de relatos “Miembro fantasma” junto a Karina Pacheco en el auditorio J.M. Arguedas.
5:00 p.m. Jaime Bayly presenta «Los golpistas» en el auditorio Fundación BBVA Blanca Varela.
6:00 p.m. La maravillosa Wendy Ramos estará en el Blanca Varela presentando “Amar lo que haces”.
8:00 p.m. Rosa Chávez conversa sobre su novela “Las nerviosas” en el auditorio Martín Adán. La acompañan Sophia Gómez y José Ragas.
9.30 p.m. Como cierre del día hay concierto de Machaka.
Domingo 26 de julio
4:00 p.m. Hay un importante homenaje al poeta Oswaldo Chanove (Premio FIL Lima 2026). Es en el auditorio José María Arguedas
5:00 p.m. Gustavo Rodríguez estará con el mexicano David Toscana, autor de «El ejército ciego», Premio Alfaguara 2026, en el auditorio César Vallejo.
6:00 p.m La colombiana Margarita García Robayo presenta “Alegría” y estará en la mesa con la uruguaya Fernanda Trías.
7:00 p.m. Se presenta «La República Obscena» de Juan De la Puente, en el auditorio César Vallejo
8:00 p.m. Raúl Tola presenta su última novela, “El peso del aire”, junto a Rosa María Palacios.
9:30 p.m. La jornada cierra con el concierto de La Nueva Invasión.
Para consultar el programa completo, te dejo aquí el enlace.
Las actividades están organizadas por día, pero si buscas algún autor en particular, usa el buscador para encontrarlo más rápido.
Finalmente, ya que te diste el trote de ir hasta el Jockey para visitar la Feria del Libro, date una vuelta por la Feria Artesanal Rurak Maqui. Como todos los años, está hasta el 29 de julio en el Ministerio de Cultura, Av. Javier Prado Este, 2465, San Borja, ahí cerquita nomás.
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