El Estado más allá de la Av. Javier Prado


Tras vacaciones, un aterrizaje inmediato y sin escalas a una discusión necesaria


En estos días han causado revuelo en las redes las declaraciones en televisión de María Cecilia Villegas, tristemente conocida, en mi opinión, por su controversial visión que minimiza las esterilizaciones forzadas sucedidas durante el gobierno de Alberto Fujimori. Según la experta en políticas públicas, en el Perú no existiría Estado fuera de unos pocos distritos de Lima. Que sirva la anécdota, entonces, para ahondar un poco en este asunto que levanta pasiones. 

¿Qué es lo que se define como Estado? ¿Qué es lo que se puede argumentar que existe en el Perú? ¿Dónde podemos ver a ese Estado, y dónde no? 

Llevo más de dos décadas estudiando el proceso de la creación del Estado en el Perú, enfocándome principalmente en el siglo XIX, y he pasado un buen tiempo reflexionando sobre qué es un Estado y cómo llega a construirse, así que aquí compartiré algunos puntos teóricos que me parecen importantes para abordar este tema.

En el campo teórico, un trabajo pionero y muy importante para entender al Estado es el de Tomás Hobbes, quien en 1668 publicó su tratado, conocido comúnmente como el Leviatán, nombre del monstruo bíblico marino que utiliza para describir la organización social que debe existir para prevenir lo que el consideraba era el “estado natural de guerra de todos contra todos”. Hobbes lo escribió en el contexto que siguió a la guerra civil vivida en Inglaterra entre 1642 y 1651, y describió tres tipos de gobiernos posibles: la monarquía, la aristocracia y la democracia, anotando que podían convertirse en tiranía, oligarquía o anarquía. Lo más importante para Hobbes era que el acuerdo entre las personas debía existir porque de otra forma el caos sería absoluto. ¿Existe un Leviatán en el Perú? Creo que, aun con sus limitaciones y problemas, existe y se extiende más allá de la avenida Javier Prado de Lima.

Durante la Ilustración, las teorías sobre el Estado proliferaron y una de las más aceptadas fue la de Juan Jacobo Rousseau, quien habló del Estado legitimo como un ‘contrato social’, una serie de acuerdos a los que se llega de manera implícita y con el que se obtienen ciertos derechos a cambio de abandonar el estado de libertad en el que se vive en la naturaleza. Rousseau considera que la forma de organización política que se da en un pueblo se basa en el principio de soberanía popular y, en mayor o menor medida, esta es la idea que ha imperado en la formación del Estado peruano desde su independencia. Fue esta la base de sus arreglos constitucionales y, si bien con el tiempo se han incluido a menos o a más personas entre los ciudadanos, ha imperado la noción de que la legitimidad se origina de la soberanía popular o, dicho de otra manera, se basa en el principio de la representación popular. 

Desde el siglo XX, una de las definiciones más extendidas y aceptadas sobre el Estado es la de Max Weber, quien lo consideró simplemente como una organización que cuenta con el monopolio de la violencia legitima. Esta idea, que es bastante amplia, podría servirnos para dilucidar si existe en el Perú un Estado y dónde se localiza. Pero, claro, nos encontramos con el problema del ‘monopolio de la violencia legitima’: ¿qué significa esto en muchos lugares donde se ha privatizado la seguridad ciudadana? La pregunta queda abierta no solo en los distritos y regiones que menciona la Señora Villegas, sino que incluiría a todos los espacios donde se ha creado un estado de excepción.

En el Perú, uno de los teóricos que se enfocó de manera más atenta al estudio del Estado fue el sociólogo Julio Cotler en su clásico libro de 1978 Clases, Estado y Nación en el Perú. En su introducción dice que “parecería que un sentimiento de frustración fuera el común denominador que ha motivado a los autores para tratar de entender y desentrañar las diferencias e incapacidades de nuestra sociedad”. Describe, además, la “permanente inestabilidad política y la paradójica situación de un Estado centralista con gobiernos incapaces de hacer efectiva dicha centralización” y que “la política peruana se caracteriza por la existencia de gobiernos incapaces de gobernar y de poderosos reducidos a la impotencia”.

Discrepo con la señora Villegas —o con su simplificación—, porque considero que el Estado sí existe en el Perú. Podría ser más eficiente, ser más justo, tener una penetración más profunda y se podría desarrollar una relación más reciproca entre los ciudadanos y el Estado si hubiese más apertura a pagar impuestos que podrían ser utilizados para proveer servicios a los ciudadanos, pero esto solo podría suceder si existiera confianza en que lo que se contribuye irá para el beneficio de la comunidad. 

No estamos en el estado natural de “guerra de todos contra todos” descrito por Hobbes, tenemos un contrato social como el que nos presenta Rousseau, hay limites al monopolio de la violencia legítima propuestos por Weber y mucho de lo que escribió Cotler hace más de cuarenta años sobre el Estado en el Perú sigue siendo vigente. 

El Estado, pues, existe en el Perú, pero tiene limitaciones.


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1 comentario

  1. Lucho Amaya

    Aparte de su deseo de que se sepa que discrepa con alguien de ”más allá de Javier Prado», no le encuentro mayor relevancia a su artículo. Nuestro Estado es deficiente, y por los que trabajan en él, en primer lugar, y punto.
    Don Julio Cotler era un teórico que cada vez que vaticinó el resultado de una elección fracasó… A veces lo veo como vaca sagrada, de un sector de la izquierda, y nada más.
    Saludos

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