Una obra de teatro nos trae de vuelta a una escritura injustamente relegada
El domingo fui al teatro a ver Clorinda, escrita y dirigida por el actor Giovanni Arce. La obra trata sobre la vida de la escritora cusqueña Clorinda Matto de Turner y la vigencia de su discurso en el Perú actual.
A Clorinda Matto se le menciona muchas veces solo como nombre de parque, de colegio o de avenida. Aparece en las listas de mujeres escritoras como quien cumple con una cuota, pero rara vez se le lee con la atención que merece. En un país donde la historia literaria ha sido escrita —y sigue siendo contada— mayoritariamente por y para hombres, su figura resulta incómoda: mujer, crítica del poder, defensora de los pueblos indígenas, excomulgada por escribir lo que escribió. No encaja fácilmente en el panteón nacional de las letras.
Grimanesa Mato —Clorinda Matto es su nombre literario— nació en Cusco en 1852. Como todavía pasa con muchas mujeres, no pudo terminar el colegio porque, al morir su madre, tuvo que encargarse de sus hermanos pequeños. Tras casarse con el hacendado británico Joseph Turner, se mudó a Tinta, donde vivió de cerca la realidad de las comunidades indígenas. Esa experiencia transformó su mirada del Perú. A la muerte de su esposo, y enfrentando ya dificultades económicas, se trasladó primero a Arequipa y luego a Lima, donde comenzó una carrera literaria y periodística en un entorno dominado por voces masculinas.
En Aves sin nido (1889), su novela más conocida, retrató sin eufemismos los abusos del clero, la complicidad de las autoridades locales y la situación de explotación de la población indígena. Como señala Francesca Denegri en El abanico y la cigarrera (IEP / Flora Tristán, 1996), la autora cusqueña tenía un compromiso con la reivindicación indígena en una nación que tenía sus ojos vueltos hacia Europa. Con este libro, Matto inicia la novela indigenista en el Perú.
El libro de Matto generó un escándalo mayúsculo. La Iglesia la excomulgó, recibió amenazas de muerte, y fue blanco de ataques públicos. En 1895, durante una revuelta política, su casa fue asaltada y su imprenta incendiada. Era el castigo para una mujer que se había atrevido a señalar lo que otros preferían silenciar.
Y no se detuvo. Continuó escribiendo artículos de opinión, ensayos, novelas y biografías. Además, apoyó a otras mujeres escritoras, defendió el derecho de las mujeres a la educación y al pensamiento propio. Cuando el clima político se volvió aún más adverso, partió al exilio en Argentina, donde continuó su labor intelectual hasta su muerte en 1909.
Sobre Matto, la escritora Magda Portal comentó en una entrevista: “Clorinda Matto de Turner fue una buena escritora, muy culta, muy preparada, y que fue exiliada y tuvo que irse a morir a Buenos Aires, porque ahí la persiguió el clero, especialmente. Porque no eran tareas de mujer escribir”.
Volvamos a la obra de teatro Clorinda. Giovanni Arce, el director, empezó a gestar la obra de teatro sobre la autora en 2021, cuando le prestaron su libro Tradiciones Cusqueñas (1884). La idea original de su proyecto era colocar estas tradiciones en formato audiovisual. Entonces empezó a investigar y se encontró con la fascinante vida de Clorinda Matto y con aquello que la motivó a escribir lo que escribió. Por cuatro años, Arce se dedicó a leer todos sus libros, sus artículos de opinión, sus cartas y los estudios hechos sobre ella.
En una apuesta audaz pero efectiva, Arce decide que la obra haga dialogar el contexto social del siglo XIX con el del Perú actual. La puesta en escena no se limita a homenajear a Matto como figura histórica, sino que permite que su voz resuene en las fracturas de hoy: el machismo persistente, el racismo estructural, la pobreza, la violencia ejercida desde el poder y desde la sociedad. Así, Clorinda no solo nos habla desde el pasado, sino que interpela al presente, recordándonos que las batallas por la justicia, la dignidad y la palabra siguen vigentes.
Quedan pocas funciones. No se pierdan Clorinda. Y esperemos que el teatro peruano siga rescatando a peruanas de la talla de Clorinda Matto, para que su voz nos ayude a entender y reaccionar ante las injusticias actuales.
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