Los premios del mes de octubre 


Un atisbo a la maquinaria comunicadora de los premios Nobel


La primera semana de octubre se llena de dos tipos de fotos: de turrones y de retratos dorados que anuncian a los ganadores del premio Nobel. Los Nobel de cada año siempre se anuncian en el mismo orden, empezando por el de Fisiología o Medicina y culminando con el de Economía. Desde 2014 estos anuncios se acompañan de las ya reconocibles ilustraciones de cada uno de los ganadores, las cuales han pasado a ser parte de la imagen de los premios. 

Las ilustraciones son obra del artista Niklas Elmehed, quien es el director de arte de Nobel Media, una compañía que gestiona la comunicación de la fundación Nobel. En las primeras versiones de las ilustraciones, el artista usaba los colores azul y amarillo de la bandera sueca; sin embargo, desde 2017 las ilustraciones son en blanco y negro con pan de oro.  Como indica el artista en esta entrevista, las primeras ilustraciones se realizaron porque no contaban con fotos en alta resolución de todos los ganadores, especialmente de los científicos. Al inicio, la academia sueca pensó en solo incluir ilustraciones de aquellos ganadores que no contaban con una foto, sin embargo, luego se decantaron por ilustrar a todos los premiados. Fue así que las ilustraciones de Elmhed pasaron a ser parte de la imagen de los Nobel para así ponerle un rostro a los grandes descubrimientos de nuestro tiempo. 

Los retratos dorados son resguardados en la ciudad de Estocolmo y, evidentemente, solo incluyen a aquellos galardonados que recibieron el Nobel desde el 2014, aunque el premio se organiza desde 1901. Los galardonados de los primeros 113 años no fueron retratados, pero la mayoría de ellos sí recibieron sus medallas y tuvieron la emoción de ser notificados sobre el gran acontecimiento, ya sea por llamada o por teléfono, aunque hubo aquellos que no se enteraron hasta que la prensa apareció en sus casas u oficinas. 

Sin embargo, en los premios Nobel no todo es formalidades y tradiciones. En los últimos años están dando más protagonismo a la espontaneidad de los premiados, incluyendo reacciones, historias, entrevistas y fotos que Alfred Nobel nunca se imaginó ver. Hasta el momento hemos visto a varios premiados en pijama o tomando desayuno cuando reciben la llamada que se hace en la mañana del huso horario de Suecia. Si bien la mayoría de galardonados se reconoce sorprendido, seguro que siempre hay alguien que se va a dormir el primer lunes de octubre esperando ser despertado por una llamada en la madrugada con un número que empieza con +46, el código telefónico de Suecia. 

Además de los científicos, los comunicadores científicos también esperan con ansias la semana de los Nobel, puesto que es una gran oportunidad para compartir información sobre ciencia. La propia organización facilita la información en su página web para que pueda complementarse con entrevistas de expertos locales y que la noticia de los premios Nobel llegue a todas partes del mundo. Junto con las ilustraciones doradas y las fotos de los anuncios, la organización también facilita explicaciones detalladas de cada premio y material adicional para educadores, como experimentos, material para clase y videos biográficos. Los premios Nobel son más que unos premios, son toda una maquinaria de promoción del conocimiento. 

A pesar de que los premios ponen a la ciencia como noticia durante varios días, siguen siendo también un espacio de crítica y reflexión necesaria. Como comenta el ilustrador de los retratos, este se alegra cuando ve en los ganadores un poco más de diversidad, puesto que los hombres blancos, mayores y estadounidenses están sobrerrepresentados cada año. A la fecha, solo 61 mujeres han ganado el premio Nobel de los 975 galardonados. El año pasado, ninguna mujer estuvo entre las ganadoras de las categorías científicas y nunca una persona afrodescendiente ha ganado un Nobel de ciencia en los 120 de historia de los premios. Tanto la ciencia como los premios Nobel están muy lejos de ser representativos y las pequeñas victorias son celebradas con esperanza. Este año, solo una científica mujer ha sido reconocida con el premio Nobel, la química Carolyn Bertozzi, por la caracterización de las reacciones “click” que ocurren dentro de los organismos vivos. Además, Carolyn Bertozzi y Svante Pääbo, el ganador del premio de Fisiología, pertenecen a la comunidad LGBTQ+. 

No solo se espera que los premios Nobel sean cada vez más inclusivos con los galardonados, sino también que la ciencia lo sea. Un camino de diversidad se une a los esfuerzos que hace la organización del Nobel por humanizar la ciencia cuando muestra el lado divertido y menos académico de las mentes más brillantes de nuestro mundo. Por ahora nos queda todo un año para ver quiénes se sumarán a la lista de los galardonados en el 2023 y para los que no somos merecedores del premio, por lo menos tenemos como consuelo el turrón para lo que queda de octubre.


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