La gota definitiva


Tras la llamada “Toma de Lima”, ¿qué sigue según la historia?


Eliana Carlin Ronquillo es politóloga y magíster en Políticas Públicas. Docente universitaria en la Universidad del Pacífico y de la Pontificia Universidad Católica del Perú.  Cofundadora de la Asociación Heroínas Peruanas y activista. Trabajó 9 años como servidora pública. Aficionada a la pintura y a los chifles. 


Quizás no muchos recuerden que el 19 de julio es una fecha clave para entender nuestra actualidad. Ese día de 1977 se realizó el gran Paro Nacional convocado por la CGTP, que propició en octubre de ese mismo año la convocatoria del régimen militar de Morales Bermudez a una Asamblea Constituyente. Aquella vez, miles de dirigentes sindicales fueron despedidos como represalia por su participación en la histórica movilización y si bien la marcha de ayer —también 19 de julio— no tiene la relevancia histórica de aquella acción colectiva, nos remite a un evento en el cual el peso de la movilización ciudadana cambió el curso de la historia. 

La crisis económica que vivimos golpea, sobre todo, a los peruanos y peruanas más vulnerables. Ya se asoman proyecciones de indicadores económicos con crecimiento nulo, incluso negativo, y de acuerdo a la última encuesta del Instituto de Estudios Peruanos, el 53 % considera que, en general, la situación de nuestro país está peor ahora que durante el gobierno de Pedro Castillo. Esto, sumado a los altos costos que implica para las organizaciones de base movilizarse a la ciudad de Lima y cubrir hospedaje y alimentación, significaba que la movilización no iba a tener una participación masiva de manifestantes llegados a Lima desde las regiones. Sin embargo, la enorme cobertura mediática que la gran prensa le ha dado a la marcha y las absurdas acciones de comunicación gubernamental orientadas a detenerla, contribuyeron a motivar una participación importante de organizaciones de Lima, y sociedad civil participante, que se habían mantenido desmovilizadas desde el inicio del régimen Boluarte. 

Un error clave del gobierno en el marco de esta protesta fue recibir a La Resistencia, un grupo violento que actúa en la práctica como la facción de choque de partidos políticos conservadores como Renovación Popular (que ha tenido como ilustre candidato el Congreso al condenado por difamación alias Maelo) y Fuerza Popular, cuyas representantes Rosa Bartra y Martha Moyano han participado en eventos de esta agrupación que terminan con el saludo nazi. La reunión y la foto publicada en las redes sociales oficiales del Ministerio de Cultura representan la oficialización del gobierno de Dina Boluarte como un socio más de este tipo de violencia: se terminan las hipótesis sobre quiénes sostienen al gobierno, y la terca realidad transparenta las alianzas. Se termina el espacio para especular sobre decisiones de mando o de comando, y la carta de renuncia de una directora las quita la careta transparentando que desde la Alta Dirección del Ministerio de Cultura se demanda articular con el salvajismo y con la incultura. El servilismo de la ministra de Cultura no tiene límites. 

He terminado estas líneas durante la movilización y, aunque ha sido una marcha importante, debemos poner las cosas en perspectiva y recordar que ni siquiera la Marcha de los Cuatro Suyos terminó por sí sola con el régimen de Alberto Fujimori. Esta movilización es parte de un proceso de acumulación que ya llegó a Lima, y contribuirá a consolidar el desprecio masivo al régimen, pero me atrevo a ensayar la hipótesis de que Boluarte dejará Palacio de Gobierno por un error propio. Habrá una gota que derrame el vaso, y será producto de su propia ceguera. La torpeza de quienes se llenan de puntos ciegos al saberse apoyados por los poderes fácticos. La ceguera propia de los espíritus minúsculos que se envilecen en el poder. 

¿Por qué ha habido una participación mayor de Lima ahora, y no durante el ciclo de protestas de diciembre y enero cuando hubo decenas de asesinados? Todavía no me siento lista para poner por escrito mi hipótesis de respuesta, pero sí quisiera atreverme a poner sobre la mesa la importancia de incorporar agendas regionales, salir del centralismo de la producción informativa limeña, y asumir que el racismo representa una tara para nuestro desarrollo institucional y para la construcción de un verdadero proyecto republicano. 

No habrá espacio suficiente para referirnos a la enorme cantidad de deudos que han quedado en desolación tras el asesinato de sus seres queridos. Pensando en todos ellos, quiero hablar de Rosa Luque, mamá de Heliot Aricaza, quien con 18 años recién cumplidos fuera asesinado el 9 de enero en Puno. Heliot quería ser médico. Su madre, Rosa, ha declarado a Ideele Radio que la señora fiscal de la Nación se burla de los deudos: con la picardía de crear una “fiscalía especializada” en Lima, no solo ha alejado físicamente a los familiares de la posibilidad de participar de las audiencias, sino que se ha designado a fiscales sin experiencia en casos de graves violaciones a los Derechos Humanos. 

Mientras los poderes con intereses ajenos a los de la mayoría deciden el momento de dejar sola a Boluarte y provocar que caiga, nos tocan dos cosas importantes desde la sociedad civil: poner en el centro de las protestas venideras a los familiares de las víctimas y su demanda de justicia, con quienes tenemos una deuda enorme; y organizarnos hasta que llegue la gota final que desembalse la necesidad de cambio que está sostenida por un dique cada vez más famélico. La primera gran muestra de esa necesidad de cambio estructural fue la victoria de Pedro Castillo en las elecciones generales del 2021, y esta demanda no solo no ha disminuido, sino que se ha visto agudizada por una crisis económica sin perspectivas de ser solucionada por un gobierno técnicamente incompetente. 

La organización de la ciudadanía no resulta fácil con un gobierno que no solo estigmatiza y niega la humanidad de quienes protestan en las regiones del país, sino que, además, dispara contra quienes a todas luces considera “ciudadanos de segunda”. ¿Qué puede desincentivar más la participación ciudadana que el miedo de morir de un balazo en el tórax? Estos herederos de la doctrina del Perro del Hortelano personifican el más absoluto desprecio a peruanas y peruanos que por siglos han sufrido opresión desde el diseño de las estructuras coloniales, partiendo desde las estructuras mentales de las élites. 

Solo la organización permitirá sostener la protesta legítima durante el tiempo que tengan Boluarte y su premier Otárola por delante. Y, pese a los desincentivos, los descontentos y hastiados que vivimos en Lima tenemos el deber de seguir el ejemplo de la organización de Cusco, Juliaca, Arequipa, Abancay, Ayacucho y las otras regiones que han participado activamente en las protestas en diciembre y enero. Organizar, activar, y esperar el momento de esa gota definitiva. 


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3 comentarios

  1. Fernando Caceres

    Sería bueno hacer paralelismos, de la diferencia entre las convocatorias entre las marchas contra Merino y Dina. La primera que convocó sin dudarlo a todo el país en la primera convocatoria, pero las últimas huelgas, sus convocatorias masivas se limitan a regiones sureñas, mientras el norte más allá de unas pocas movilizaciones, no trasciende a más; demostrando lo fracturado que está nuestro país.

    Sería bueno realizar una autocrítica (desde la agenda propia de cada organizacion – liberación de Pedro Castillo, Nueva Constitución, etc vs el pedido concreto de la Salida de Manuel Merino; la politización y aprovechamiento parte de partidos políticos, algo que no ocurrió con Merino, etc) son factores a analizar para buscar la salida de esta problemática.

    La mayoría de peruanos queremos salir de esta crisis, pero a qué precio?
    Porque Dina tarde o temprano será juzgada y apresada, la pregunta es cuándo y cómo?

  2. Ari

    ¿A qué se refueled cuando menciona la doctrina del Perro del hortelano?

  3. Carlos

    Se nota el fustan ideológico cargado de odio y rencor, para alguien que siendo del mismo partido del delincuente, ignorante y corrupto de Castillo (Dina Boluarte). Este gobierno no es el más idóneo y que duda cabe de las carencias de capacidad de gestión. Pero en el lado opuesto, administrar esta transición pasa por cumplir la constitución y seguir siendo elegibles y decentes para el mundo. Hacerle caso a gente de izquierdas de todo pelaje y hasta terroristas en extremo, quienes además se encargaron de des-gobernar (Ni urea pudieron comprar) el país. Estuvieron los “mejores” cuadros de Castillo y Cerron además de los “mejores” cuadros progres de Veronika, y que hicieron con el país que tanto soñaban gestionar ??? Absolutamente cero avance y sólo corrupción y mala gestión. Mientras esperemos un desarrollo partidario decente de la izquierda en el Peru, debemos seguir los modelos aplicados por economías exitosas y darle al pueblo la esperanza de un desarrollo. No está cosa llamada Peru Libre y sus secuaces Eliana. Espero te haya quedado más claro y no caigas en más ideología q solo ayuda a seguir empobreciendo a los más necesitados.

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