Cinco certezas electorales


En tiempos de incertidumbre, algo de claridad para votar 


1.  No votaré por ningún partido que haya integrado la coalición de gobierno en estos años. 

Los que tomaron por asalto el Tribunal Constitucional, la Defensoría del Pueblo y los ministerios. Los que dinamitaron la disciplina fiscal con leyes populistas, blindaron a investigados por corrupción y aprobaron normas que le allanaron el camino al crimen organizado. Los que, en suma, desmontaron el balance de poderes pieza por pieza.

Eso significa que no votaré por Fuerza Popular, Renovación Popular, Perú Libre, Alianza Para el Progreso, Avanza País, Podemos Perú, Somos Perú ni Juntos por el Perú. No es una posición negociable. No importa quién sea el candidato presidencial o cuán razonable suene su programa: el partido carga con lo que hizo en el Congreso, y ese historial no se borra con un spot de campaña.

2.  No viciaré mi voto en primera vuelta. Entiendo el gesto, y lo respeto en segunda vuelta, cuando uno genuinamente no puede identificar el mal menor entre dos opciones inaceptables. Pero en primera vuelta el razonamiento no se sostiene.

Esta elección tiene más candidatos presidenciales que en cualquier otro ciclo reciente. Decir que todos son iguales no es una postura valiente: es una exageración cómoda que nos exime de pensar. Entre un candidato con trayectoria pública conocida, gestión verificable y lista parlamentaria decente, y uno que llegó hace tres meses con financiamiento opaco y propuestas calcadas del manual populista, hay una diferencia que importa. No reconocerla es, a estas alturas, un lujo que el país no se puede dar.

3.  Viciar el voto en primera vuelta favorece, concretamente, a los partidos que deberían ser castigados.

El cómputo para determinar si un partido supera la valla electoral y el número de escaños que obtiene se calcula sobre los votos válidos: es decir, descontando los votos blancos y viciados del total. Eso significa que si vicio mi voto estoy, involuntariamente, engordando el porcentaje relativo de los partidos del pacto.

Un ejemplo concreto: si Podemos Perú obtiene 4 % del total de votos emitidos, pero los votos viciados y blancos representan el 20% del escrutinio, al recalcular sobre válidos ese 4% se convierte fácilmente en más del 5% y pasan la valla. El voto de castigo solo tiene efecto real si se materializa en un voto por otra opción. 

4.  Mi voto será principista y también estratégico.

Ya hice una preselección de candidatos presidenciales con quienes guardo afinidad real. En primera línea están Jorge Nieto y Marisol Pérez Tello. He trabajado con ambos cuando fueron ministros y yo congresista, y me consta su preparación e idoneidad para el cargo. Luego viene Mesías Guevara, un exgobernador regional que puede caminar libre por la calle (y sabemos lo raro que es eso en nuestro país). Y en una tercera franja, Rafael Belaunde y Alfonso López Chau, que han sabido convocar buenos líderes para sus listas parlamentarias.

¿Por cuál de ellos votaré? Por el que aparezca con mayor porcentaje en la última encuesta de Ipsos antes del día de las elecciones. No por capricho: si varios candidatos razonables se dividen el voto, ninguno llega a segunda vuelta. Concentrar el voto útil es la única forma de que alguno de ellos tenga una oportunidad real.

5.  Buscaré darle gobernabilidad a quien gane.

Eso significa que votaré por su lista al Senado, por su lista a Diputados y, sí, hasta por sus candidatos al Parlamento Andino. Quiero que quien llegue a Palacio lo haga con músculo legislativo propio desde el primer día.

El Congreso actual destruyó lo que quedaba del equilibrio de poderes. El próximo Legislativo tendrá una influencia enorme sobre el Ejecutivo: puede censurar ministros, interpelar, abrir investigaciones y, en el límite, vacar al presidente. Si el nuevo gobierno no tiene una bancada sólida, caeremos en la misma trampa: un Ejecutivo rehén de negociaciones permanentes, chantajeado por grupos que no representan a nadie pero que tienen los votos para hacer daño. Ya vivimos eso. No quiero repetirlo.

¿Y cuáles son tus certezas electorales? Que la bulla no te distraiga, faltan pocas semanas para las elecciones. 


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3 comentarios

  1. Luis

    Creo que la selection es Buena Pero no soy partidario de TODOS los huevos algunos Buenos y otros no en la misma canasta. Creo que mas de Uno pasara el 5%. Votare por Marisol para el Senado, Colchado para Diputado y el Resto para el candidate con mayor opcion para 2a vuelta

  2. Vicky Hurtado

    En eso estoy, de los pocos entre los que podría elegir, quien tenga más posibilidades, diputados y senadores del mismo partido

  3. Julio Gómez

    De acuerdo, tus candidatos son los candidatos indicados para la burbuja de San Isidro, pero se busca un presidente para los millones de peruanos apaleados por un modelo del siglo pasado que ha traído desigualdad, hambre y miseria cultural. Voto por Roberto Sánchez simplemente porque no pertenece a ninguna de las org criminales al servicio de la oligarquía. Y creo que Sánchez le conviene a la clase media. Un presi izquierdista será «fiscalizado» desde el primer día por los medios, y no tendrá las facilidades de destruir por ejemplo la residencialidad de los bonitos barrios que destruye hoy la derecha inmobiliaria.

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