¿Debe una concesión de hace más de 20 años ser un cheque en blanco?
La saga en playa Las Sombrillas, en el distrito limeño de Barranco, continúa. El miércoles 3 de diciembre un grupo de ciudadanos amanecimos en ella ante la amenaza de que la compañía Capital Properties tomaría con bloques de concreto el espacio concesionado. Ese día, la Costa Verde se encontraba cerrada al tránsito vehicular debido a los Juegos Bolivarianos, pero, a pesar de ello, los comerciantes y pescadores artesanales hicieron una vigilia en la arena desde las dos de la mañana para evitar que se tomase esa área.
A golpe de cuatro y media de la mañana llegaron las nadadoras más avezadas a acompañar la vigilia y asegurarse de que los volquetes no cerraran el acceso. A las ocho, un contingente de vecinos de Barranco se reunió frente a la Municipalidad y bajaron juntos por la quebrada de Baños para hacer oír su voz. Muchos seguimos llegando durante el transcurso de la mañana, alertados por el resto de la necesidad de hacer frente a la amenaza.
La policía, que también se hizo presente, dijo no contar con las garantías necesarias para que se llevase a cabo la diligencia del cerco del estacionamiento y, por un día, los ciudadanos pudimos respirar más tranquilos porque la playa no sería cerrada y las posibilidades de encontrar un arreglo por vía judicial con una acción de amparo seguían abiertas. El colectivo del que formo parte me ha devuelto la fe en la posibilidad que tenemos los ciudadanos de trabajar juntos. Organizados principalmente en un grupo de WhatsApp, nos hemos dividido las tareas y cada uno aporta desde sus capacidades.
En mi caso, soy una de las voceras y en los últimos días he hablado del tema con quien lo ha pedido. Como repito, no soy ni vecina de Barranco, ni especialista en el tema, simplemente soy una ciudadana más que disfruta de nadar en La Sombrillas. En una entrevista con Epicentro TV, Daniel Yovera me preguntó sobre el tema legal, y si era posible detener algo que ya estaba concesionado con un contrato firmado en 2005 y un laudo arbitral positivo del 2014.
La pregunta es válida, ya que comenzar a desconocer los acuerdos legales puede ser visto como alejarse del respeto a los acuerdos que se hacen entre las partes. Y, más allá de si el contrato tiene vicios o no, o de si fue hecho de buena o mala fe, o incluso si se dieron actos de corrupción al hacerlo, esos no son los motivos principales por los que la concesión está ahora en discusión. Así como el Poder Judicial no se ha pronunciado sobre el contenido mismo del contrato ni sobre el laudo arbitral del 2014, y simplemente ha reconocido su legalidad, lo que hacemos nosotros es, más bien, preguntarnos por algo mucho más profundo y que tiene que ver con la defensa del espacio público: ¿debería otorgarse una concesión que vulnera los derechos de los ciudadanos?
La visión extractivista que ha dominado en el Perú desde los noventa considera que el lucro y el malentendido desarrollo deben primar por sobre todas las cosas. Lo hemos venido viendo en todo el Perú desde hace tres décadas y el resultado ha sido, entre otras cosas, la progresiva degradación de nuestro medio ambiente. Lo que sucedió en 2005 en la playa Las Sombrillas no fue un hecho aislado: se dio en un contexto que favorecía una visión particular de desarrollo.
Al lado de Las Sombrillas se encuentra La Marina Club, una concesión hecha en 2004 entre la Municipalidad de Barranco y la empresa Entreprise Galaxy que, según su página web del 2016, invirtió aproximadamente 8 millones de dólares para construir una marina exclusiva en la playa Los Yuyos. El club fue inaugurado en 2009 y la construcción no estuvo lista hasta el 2012 y, como dice la compañía de arquitectos que la llevó, “modificó la geografía de la ciudad”, algo que se ve claramente en la foto de antes y después de la instalación del espigón.
Esta modificación ha traído consecuencias tanto a Yuyos como a Las Sombrillas, ya que la primera se ha convertido en un pozo donde ya no hay diversidad marina y que se llena de arena, de tal manera, que se tiene que usar dragas para que los botes millonarios puedan salir y entrar. Mientras que en el lado sur, en Las Sombrillas, la arena golpea contra el muelle y la playa ha crecido muchísimo, dándole espacio de recuperarse al totoral y al ojo de agua dulce que existe en este momento entre Barranco y Chorrillos. Las consecuencias para Yuyos son aún más devastadoras, porque las dragas que usa el club La Marina no solo destruyen el hábitat, sino que dejan bencina, petróleo y otros deshechos en el lugar donde practican natación cientos de entusiastas, tal como se reportó el 4 de diciembre.
Tenemos ante nuestros ojos las consecuencias de la construcción en la Costa Verde, y, además, la legislación ambiental ha avanzado mucho desde entonces. Es por ello que una de las cosas que pedimos es el Estudio de Impacto Ambiental, ya que en este momento no es posible hacer una construcción como la que se propone sin uno. No basta con presentar algo del 2005 o del 2014: para un desarrollo de esta envergadura se necesita tener uno actualizado. ¿Dónde está? La empresa no nos ha dado respuesta y estamos a la espera de obtener lo que hay por la Ley de Transparencia.
Por otro lado, la ley No 31199 de “Gestión y Protección de los Espacios Públicos” de2021 establece que:
“La participación de la inversión privada sobre los espacios públicos no debe desnaturalizar el uso público de los mismos, ni limitar, condicionar y/o restringir el uso, goce, disfrute visual y libre tránsito por parte de la ciudadanía.
Dicha participación se debe sustentar en el interés colectivo de la ciudad y tiene por finalidad ofrecer servicios accesorios y/o complementarios para asegurar la recreación activa y pasiva de la ciudadanía en general”.
Esta ley es sobre lo nuevo que se va a construir, más allá de la concesión inicial, que no es un cheque en blanco. Los ciudadanos, pues, tenemos todo el derecho a pedir explicaciones y a exigir que se cuide el espacio público.
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