Matoneo en la plaza San Pedro


La embestida contra un cardenal peruano provoca nuevas preguntas sobre el Sodalicio


Paola Ugaz Cruz es periodista de investigación, conocida por haber destapado, junto a Pedro Salinas, los casos de abuso sexual infantil cometidos por la sociedad católica Sodalicio de Vida Cristiana, y últimamente por ser víctima de los esfuerzos de los rezagos de dicha organización por difamarla al haber investigado sus trasfondos financieros.


 El reciente enfrentamiento del sacerdote Héctor Velarde con el cardenal Pedro Barreto en la plaza de San Pedro de El Vaticano vuelve a poner bajo la lupa la trayectoria de uno de los hombres fuertes del Sodalicio y plantea una pregunta difícil: ¿cómo pudo un sacerdote vinculado durante décadas a una organización acusada de cometer graves abusos, terminar como formador espiritual en una diócesis de Brasil?

“Tú has hundido al Sodalicio”

El 9 de setiembre, en la zona lateral de la plaza de San Pedro, después de la audiencia general de León XIV, Héctor Eugenio Velarde Arrieta increpó al cardenal Barreto.

Segun refirió un testigo de los hechos a esta colaboradora de Jugo.pe, Velarde, acompañado por un sacerdote joven procedente de Ecuador, se acercó por sorpresa a Barreto, de 82 años. En el intercambio, que tuvo lugar delante de varios testigos, Velarde recriminó al cardenal su papel en el proceso que condujo a la investigación y supresión del Sodalicio.

Tras arrebatarle el paraguas y ponerse frente a frente, Velarde le gritó al cardenal: “Tú has hundido al Sodalicio”. Barreto, según el mismo relato, respondió diciéndole: “¿Ustedes son santos?”, y mencionó a diversos dirigentes del Sodalicio sancionados por El Vaticano tras constatarse sus múltiples abusos físicos, sexuales, de poder, de conciencia, de autoridad y hasta económicos. 

Entre otros, el cardenal Barreto le preguntó sobre el sacerdote Jaime Baertl y el fundador Luis Fernando Figari. El primero ha sido acusado públicamente por una de las víctimas, Martin Scheuch, de un incidente de trasfondo sexual. Velarde, con actitud negacionista, respondió que ninguno de ellos tenía relación con lo ocurrido.

El cardenal insistió entonces con el nombre de Alejandro Bermúdez, otro exsodálite expulsado de la organización por el papa Francisco a causa de sus abusos de autoridad con subordinados. La respuesta de Velarde, siempre según el testimonio, habría sido igualmente negativa.

La persona que relata el episodio sostiene que el tono de Velarde fue cada vez más agresivo y que el intercambio se produjo en voz suficientemente alta como para llamar la atención de quienes se encontraban alrededor.

El episodio es una escena más de la larga y amarga historia del Sodalicio de Vida Cristiana. Pero no es una cualquiera, porque Velarde no es un antiguo sodálite cualquiera.

El Sodalicio aún vive

Esta extinta sociedad de vida apostólica subsiste en su estructura economica y en el fanatismo de algunos de sus miembros.

Tras el encuentro que Jordi Bertomeu, comisario pontificio, y su adjunto, Javier del Río, arzobispo de Arequipa, mantuvieron sobre este tema el pasado mes de agosto en la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Peruana, uno de los obispos allí presentes  afirmó a esta colaboradora: “El Sodalicio continúa convocando a sus retiros como si nada hubiera ocurrido. Sus ataques mediáticos y judiciales contra el comisario pontificio Jordi Bertomeu nos tienen muy preocupados. Este último episodio contra Barreto es de enorme gravedad”.

El Sodalicio, un fruto amargo del catolicismo en América Latina 

El trasfondo de este incidente se encuentra en el largo conflicto generado por las denuncias desde el año 2000 por José Enrique Escardó de abusos y encubrimientos vinculados al Sodalicio de Vida Cristiana.

El Vaticano llevó a cabo una investigación especial sobre la organización después de que el papa Francisco enviara a Perú en julio de 2023 al arzobispo maltés Charles Scicluna y al sacerdote español Jordi Bertomeu. 

En 2024, luego de una exhaustiva investigación y tras permitir a los acusados presentar sus defensas, el fundador del Sodalicio, Luis Fernando Figari, fue expulsado de la organización, y posteriormente fueron adoptadas medidas disciplinares contra otros dirigentes. 

Con la intervención de hasta siete dicasterios romanos, el Sodalicio fue finalmente suprimido por decisión pontificia el 14 de abril de 2025. El Vaticano señaló entre los motivos de la supresión la ausencia de un carisma de origen divino y el “abuso de conciencia utilizando métodos sectarios para quebrar la voluntad de los subordinados” (comunicado de la Nunciatura Apostólica de Lima del 25 de setiembre de 2024).  

Al 2026 aún queda pendiente la reparación económica que las numerosas víctimas de la familia espiritual del Sodalicio, unas 250, deben recibir de los cuantiosos bienes que tenía esta sociedad de vida apostólica de derecho pontificio. 

Existe la sospecha de que el Sodalicio, junto a un holding empresarial a él vinculado, cometió numerosas irregularidades económicas y financieras con el objeto de burlar el fisco peruano y la legislación canónica vaticana. 

¿Quién es el cardenal Pedro Barreto?

Pedro Barreto, jesuita peruano y cardenal desde 2018, fue durante dos décadas una de las figuras episcopales peruanas más vinculadas a cuestiones sociales. Actualmente es arzobispo emérito de Huancayo y preside de modo honorario la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA). En 2026 continúa participando públicamente en actividades y debates de la Iglesia latinoamericana. 

Prelado de gran prestigio internacional, su nombre aparece además asociado a la historia reciente de las denuncias contra el Sodalicio y al debate sobre la respuesta de la Iglesia peruana frente a las víctimas, que, junto a los periodistas de investigación, siempre ha señalado a Pedro Barreto, Carlos Castillo, Reinaldo Nann y el entonces obispo de Chiclayo, Robert Prevost, como sus grandes defensores ante el acoso sistemático, judicial y mediático del Sodalicio. Ellos cuatro, junto al nuncio de entonces, Nicolás Girasoli, voltearon la tortilla a favor de los periodistas y los sobrevivientes del Sodalicio.

En mayo de 2024, el entonces cardenal Prevost sufrió también ataques durísimos por parte de los satélites mediáticos del Sodalicio a partir de la primera medida disciplinar contra el Sodalicio, la expulsion del arzobispo de Piura, José Antonio Eguren. Dichos ataques, iniciados por el exsacerdote Ricardo Coronado y continuados por los españoles Gabriel Ariza y Javier Tebas, vinculados a VOX en España, continuaron hasta las mismas puertas del cónclave papal en mayo de 2025. 

Otro hecho que desconocía el sacerdote agresor Hector Velarde es que el cardenal Barreto se había reunido a inicios de setiembre con el papa León XIV para revelarle una gran noticia gracias a su denodado trabajo como obispo de Huancayo.

Por vez primera, una empresa minera norteamericana que opera en Perú, Doe Run, reconocía la contaminación por plomo y otros minerales de 1.373 niños. Como compensación, se les va a entregar 150 millones de dólares. 

En ese encuentro, el papa, nacido en Estados Unidos y de corazón peruano, felicitó a Barreto por su trabajo que sella con broche dorado su liderazgo en la región como un defensor del medioambiente y de la Amazonía.

¿Quién es Héctor Eugenio Velarde Arrieta? 

La trayectoria pública de Velarde, por el contrario, está estrechamente vinculada a la historia del Sodalicio.

En junio de 2024, el sitio oficial del Sodalicio, en pleno proceso investigativo, aún informaba de un encuentro de sodálites en Buenos Aires dirigido por el padre Héctor Velarde. 

También existe un antecedente periodístico particularmente significativo. En octubre de 2016, el portal periodístico La Mula publicó una investigación sobre la estancia de Luis Fernando Figari en Roma durante el proceso de sus declaraciones ante la Fiscalía peruana. El medio informó que, durante esos días, Velarde fue visto en el departamento situado en el corso Vittorio Emanuele II, en Roma, donde habitualmente se alojaba Figari, a pocos minutos del Vaticano. 

Ese episodio permitió situar a Velarde dentro del círculo más estrecho del fundador del Sodalicio, en el que estarían Enrique Elías y el secretario de Figari, Ignacio Blanco, esposo de la influencer ultra Giuliana Caccia. 

Según una fuente consultada, Velarde fue el «enviado” desde Brasil a Lima, para contratar a un equipo de abogados que impidiera la publicación del libro sobre el Sodalicio Mitad monjes, mitad soldados (Planeta, 2015). 

Posteriormente, se ha sabido que Velarde está incardinado en Petrópolis, Brasil, donde tiene un encargo parroquial y es, sorprendentemente, director espiritual del seminario diocesano.

En una entrevista, Velarde reivindicó como una de sus virtudes la humildad: “Si no tenemos la humildad, nos quedamos presos de nosotros mismos, presos de nuestras limitaciones. Sobre todo, presos de la autorreferencia, presos de los estados de ánimo, finalmente del egocentrismo”. 

El pasado 9 de setiembre en la plaza San Pedro, Velarde se lanzó con agresividad inaudita contra el Cardenal Barreto. “Allí se reveló ante el mundo como lo que siempre ha sido y no ha podido ocultar: un sodálite sin ningun arrepentimiento de ser sodálite”, afirma una de sus víctimas, quien también saca a colación un episodio de Velarde en referencia al obispo Schmalhausen.

Las víctimas y el caso Schmalhausen

La agresión de la plaza de San Pedro adquiere otra dimensión al situarla junto al testimonio del obispo emérito Kay Schmalhausen, también antiguo miembro del Sodalicio.

Schmalhausen hizo público en diciembre de 2024 que había sufrido abusos sexuales durante su pertenencia a la organización desde su adolescencia (en concreto, de Alberto Gazzo, Alfredo Garland, Luis Fernando Figari y Germán Doig), y que posteriormente había comunicado sus denuncias también a distintas autoridades de la curia romana. Su testimonio fue publicado inicialmente en Religión Digital y posteriormente recogido por otros medios. 

Según su relato, entre 2015 y 2016 llevó a Roma denuncias sobre los abusos y sobre el funcionamiento interno del Sodalicio. Schmalhausen afirmó que se reunió infructuosamente, entre otros, con el entonces secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, y con responsables de organismos de la curia como Sean O’Malley, dedicados a la prevención de abusos. Nadie le tomó en consideración.

El caso de Schmalhausen es relevante porque no se trataba solamente de un antiguo miembro: había sido obispo de Ayaviri, en Puno, desde 2006 hasta 2021. 

Schmalhausen afirmó que cuando fue promovido al episcopado por el nuncio Rino Passigato y por el cardenal Juan Luis Cipriani, en su terna de promovendis también habría estado Héctor Velarde, conocido entre las víctimas por sus abusos, junto a otro sodálite como Emilio Garreaud. “¿Porqué me escogieron a mí?, se pregunta Schmalhausen. “Quizás porque Figari y Baertl pensaron que yo sería el que más fácilmente controlarían’’.

Unas preguntas incómodas 

Las preguntas que deja el incidente son mucho más incómodas, en particular para obispos como Joel Portella, de Petrópolis, que prefieren mirar hacia otro lado cuando tienen delante a presuntos abusadores: ¿cómo pudo un sacerdote con una trayectoria tan estrechamente vinculada a la cúpula del Sodalicio terminar ejerciendo en una diócesis de Brasil como vicario parroquial y formador espiritual de un seminario? Y sobre todo: ¿qué ocurrió con las denuncias y antecedentes que rodeaban su trayectoria?

¿Cómo llegó Velarde a Petrópolis? ¿Porqué el extinto Sodalicio continúa tan agresivo? ¿Dónde saca su fuerza para, incluso, establecer un tour de force con el mismo papa en la persona de sus enviados o de sus cardenales?

Velarde no desapareció de la vida eclesial cuando el Sodalicio comenzó a ser investigado. Por el contrario, ante los ojos de todos hizo su actividad sacerdotal en Brasil y terminó ocupando responsabilidades pastorales y de formación.

¿Quién examinó entonces su expediente? ¿Qué información recibió la diócesis que lo acogió? ¿Se revisaron las denuncias existentes? ¿Qué documentación fue remitida desde el Sodalicio? ¿Hubo una investigación canónica sobre su conducta?  Y una pregunta todavía más delicada: ¿qué ocurrió con las denuncias presentadas contra Velarde en Brasil?

El episodio de San Pedro ya no permite mirar hacia otro lado. Si Velarde ocupa responsabilidades pastorales y participa en la formación de futuros sacerdotes en Petrópolis, corresponde saber qué conocían de su pasado quienes decidieron confiarle estas funciones.

La pregunta, por tanto, no es solo qué ocurrió entre Velarde y Barreto en la plaza de San Pedro. La pregunta es cómo fue posible que, después de toda el agua que ha corrido en el caso Sodalicio, la historia eclesial de Héctor Velarde continuara prácticamente intacta al otro lado de la frontera.

Ahora, a las puertas de la visita de León XIV a Perú, le corresponde a la diócesis de Petrópolis explicar por qué. 

Veremos, veredes.


https://redaccion.lamula.pe/2016/10/18/figari-al-desnudo/redaccionmulera/

 https://redaccion.lamula.pe/2016/10/10/me-declaro-inocente-luis-fernando-figari/redaccionmulera/

https://www.religiondigital.org/opinion/Caso-Sodalicio-obispo-figari-denuncias-silencio-vaticano-parolin-carballo-schmalhausen-omerta-peru_0_2734826498.html

Hector Velarde en la Diócesis de Petropolis en Brasil


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