París y las elecciones peruanas


LASA y sus reflexiones sobre la democracia y el Perú 


En el Perú, cada elección presidencial parece ponernos al borde del precipicio. Desde que puedo votar me acompaña la impresión de que estamos a punto de caer aún más profundo, para luego comprender que el sótano era en realidad una compuerta previa a otro subsótano. Y así llegamos al presente, en el que en tan solo siete días tendremos que decidir una vez más entre dos pésimas opciones.

Esta semana en París se reunieron en la Conferencia Anual de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA) una gran variedad de especialistas para debatir sobre los problemas que enfrenta la democracia en la región y el mundo, y esta preocupación por las elecciones peruanas estuvo presente en la discusión.

Uno de los principales especialistas en el tema, el científico político polaco Adam Przeworski, se preguntó si es que estamos pensando que hay una crisis democrática simplemente porque ganan políticos de derecha que no nos gustan, y la respuesta que le dieron sus colegas fue enfáticamente que no, que el problema es que las elecciones mismas están perdiendo su capacidad de reflejar el sentido democrático porque las reglas se han cambiado más allá de lo reconocible.

Susan Stokes, de la Universidad de Chicago, estudiosa y conocedora del Perú y, sobre todo, de la desigualdad, afirmó que para que un país fuese democrático no bastaba simplemente con que se diesen elecciones con regularidad ya que existen muchas otras maneras de socavar las instituciones. A la par, los sociólogos Manuel Antonio Garretón y Roberto Gargarella destacaron que las rupturas de los últimos años han hecho que la crisis de los partidos se agudice llevándolos a una etapa de desgaste terminal. Esto se da en gran parte porque las sociedades, que por mucho tiempo tuvieron grupos de interés que hacían posible que las personas se sintiesen representadas, se han quebrado dejando unos añicos que buscan, cada uno a su manera, ser representado. Es muy difícil, por lo tanto, volver a los sistemas que conocimos antes.

Una serie de jóvenes investigadores del derecho, así como una nueva generación de politólogos, también debatieron ampliamente sobre el deterioro democrático en el Perú, los riesgos que enfrentamos en este momento particular y cómo hemos llegado hasta aquí. Si algo da esperanza, es ver el compromiso que tienen con tratar de entender lo que nos está sucediendo y lo que podemos hacer para responder a estos desafíos. Una vez más, Inés Ruíz compartió su importante y necesario trabajo sobre las esterilizaciones forzadas durante el régimen de Fujimori, que en momentos como este se hacen muy necesarios. Paulo Drinot y Alberto Vergara, por su lado, reunieron a una serie de autores jóvenes para pensar el autoritarismo en el Perú de 1925 al 2025. Escuchar esas voces da esperanza en que el análisis y el estudio nos darán herramientas importantes y necesarias para enfrentar las batallas que aún nos faltan librar.

Además, fue muy inspirador escuchar al expresidente Francisco Sagasti, quien nos animó a seguir luchando por nuestro país y no darnos por vencidos, por más difíciles que vengan los tiempos. Me tocó acompañarlo hasta la sala donde iba a hablar y me dijo que pensaba que el coro de Anthem, la canción de Leonard Cohen, ilustraba su manera de ver el mundo. Él lo tradujo más o menos de esta manera: Toca las campanas que aún pueden sonar/ olvida tu ofrenda perfecta/ hay una grieta en todo/ es por ahí por donde entra la luz. 

Concuerdo en que no se trata de hacer las cosas perfectas, sino de hacer lo que podamos y buscar esa grieta por donde se cuela la luz para seguir luchando por un mundo mejor.

En este LASA también se proyectó un documental sobre la vida de Pablo Milanés realizado por uno de sus hijos adoptivos y, aunque resultó inspirador oír esas canciones que marcaron mi juventud, fue una experiencia melancólica, no solo por lo enfermo que estaba el cantautor cuando se grabó, sino también porque a estas alturas ya no queda de la revolución cubana más que promesas incumplidas y un régimen hambreador y opresivo. 

Finalmente ayer, algunos de los asistentes al congreso acudimos al cementerio de Montparnasse para visitar a tres de los grandes autores latinoamericanos enterrados allí —Carlos Fuentes, Julio Cortázar y Cesar Vallejo— para imaginar cómo habrían interpretado ellos un pequeño extracto del Emilio de Rousseau. Yo tomé la voz de Vallejo —o quizás de Georgette— y recordé España aparta de mi este cáliz, el poemario dedicado a la República Española durante la Guerra Civil, y cité este texto del filósofo ginebrés: “Para ser algo y para ser uno propio y siempre el mismo, importa decidir el partido que uno debe tomar, hacerlo resueltamente y seguirlo con firmeza”. Añadí que de seguir Vallejo con nosotros, con toda seguridad exclamaría Fujimori Nunca Más.

Así que diez años después de haberlo hecho en el LASA de Nueva York, y el mismo día en que hay una marcha convocada en el Perú en contra de Keiko Fujimori, los peruanos que estuvimos en París nos reunimos a leer poemas y a pensar en nuestra patria, en una ciudad en la que tantos compatriotas escribieron sobre ella y donde se pelearon tantas revoluciones. Es aquí donde hemos tomado partido como pide Rosseau y, siguiendo al Cohen que mencionó Sagasti, buscamos la grieta por donde se cuela el sol para gritar una y otra vez, con una voz sentida como la de Pablo Milanés, que Fujimori nunca más.


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