¿Por qué el pontificado de León XIV es más importante que nunca en el mundo de hoy?

Félix Grández Moreno. Sociólogo por la Pontificia Universidad Católica del Perú y magíster en Administración por ESAN. Es coautor de Desde la sucursal del cielo: El Papa León XIV (2025) e integra el consejo editorial de la revista Páginas. Ha ocupado cargos directivos en el Estado peruano y forma parte del Movimiento de Profesionales Católicos (MIIC – Pax Romana).
¿Por qué el pontificado de León XIV es más importante que nunca en el mundo de hoy?
Este ocho de mayo, Robert Francis Prevost Martínez cumple un año como León XIV, el primer papa panamericano de la historia de la Iglesia católica. ¿Por qué panamericano? Porque es estadounidense y también peruano y latinoamericano. En su primera entrevista pública luego de la elección, él lo dijo así:
“Soy, obviamente, estadounidense, y me siento muy estadounidense, pero también amo mucho al Perú, al pueblo peruano, por lo que eso es parte de lo que soy. La mitad de mi vida ministerial la pasé en el Perú, por lo que la perspectiva latinoamericana es muy valiosa para mí. Eso también se refleja en el aprecio que tengo por la vida de la Iglesia de América Latina”.(1)
En estos días, con motivo del primer aniversario de León XIV, circulan en las redes sociales y en los medios de comunicación varias reflexiones y análisis sobre el significado y la importancia de este pontificado en el actual momento del mundo y de la Iglesia.
Lo más visible para la prensa internacional es el rol que el papa está cumpliendo en favor de la paz, en un contexto en el que soplan vientos de guerra en diferentes lugares del planeta. En sus primeras palabras, recién elegido, León XIV habló de la necesidad de trabajar por “una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perserverante”. (2)
A partir de allí, ha predicado por doquier una paz basada no en la fuerza, sino en la justicia, la inclusión y la responsabilidad compartida; una paz que tumbe muros y tienda puentes. Aquí cabe recordar que la palabra pontífice significa, literalmente, constructor de puentes.
Se comenta mucho su enfrentamiento con el presidente de los Estados Unidos. Pero, como varios sostienen, el papa no está en contra de tal o cual presidente o de tal país u otro: está en contra de la guerra, en defensa de la dignidad humana. Recientemente, en su visita al continente africano, León XIV dijo que “el corazón de Dios está desgarrado por las guerras, la violencia, las injusticias y las mentiras. Pero el corazón de nuestro Padre no está con los malvados, con los prepotentes, con los soberbios; el corazón de Dios está con los pequeños y los humildes, y con ellos lleva adelante su Reino de amor y de paz, cada día”. (3)
Además de su trabajo por la paz en el mundo, es muy importante también la tarea que el papa panamericano está desarrollando al interior de la Iglesia.
El pontificado de León XIV, en sus grandes líneas, continua el magisterio del recordado papa Francisco. Esto es especialmente relevante porque muchas personas, en la Iglesia y fuera de ella, querían que el siguiente papa fuera un anti-Francisco, alguien que rectificara el camino emprendido por el papa argentino.
Continuar el camino de Francisco no es otra cosa que continuar el camino de renovación espiritual y reforma institucional acordado en el Concilio Vaticano II. León XIV lo ha afirmado de la siguiente manera:
“Quisiera que renováramos juntos, hoy, nuestra plena adhesión a ese camino, a la vía que desde hace ya decenios la Iglesia universal está recorriendo tras las huellas del Concilio Vaticano II. El papa Francisco ha recordado y actualizado magistralmente su contenido en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium, de la que me gustaría destacar algunas notas fundamentales: el regreso al primado de Cristo en el anuncio; la conversión misionera de toda la comunidad cristiana; (…) el cuidado amoroso de los débiles y descartados; el diálogo valiente y confiado con el mundo contemporáneo en sus diferentes componentes y realidades”. (4)
Una significativa señal de continuidad con Francisco y con el Concilio es también la Exhortación Dilexi te, sobre el amor de Dios hacia los pobres, que se publicó en octubre de 2025. Aquí, en la mejor tradición del Vaticano II y de la Iglesia latinoamericana, reitera la vocación de ser “una iglesia pobre y para los pobres”.
Junto con las líneas de continuidad, son también relevantes los cambios que León XIV está introduciendo en la forma de gobernar el Vaticano. Con su estilo amable, está trabajando, simultáneamente, por afirmar la unidad de la Iglesia y por la implementación de la sinodalidad en la gestión del papado y en la vida de la comunidad cristiana en todo el mundo.
La Iglesia no es uniforme y tiene un conjunto de tensiones a su interior. Al respecto, el papa sostiene que ser una Iglesia sinodal “nos ayudará a afrontar con confianza y con espíritu renovado las tensiones que atraviesan la vida de la Iglesia —entre unidad y diversidad, tradición y novedad, autoridad y participación—, dejando que el Espíritu las transforme, para que no se conviertan en contraposiciones ideológicas y polarizaciones dañinas. No se trata de resolverlas reduciendo unas a otras, sino dejar que sean fecundadas por el Espíritu, para que se armonicen y orienten hacia un discernimiento común».(5)
Varios expertos sostienen que, desde enero de 2026, estamos asistiendo a un segundo inicio del pontificado. El Papa exhibe ahora una voz cada vez más firme en el plano internacional, con mensajes contra la guerra, la desigualdad y las injusticias de todo tipo, así como contra el uso inapropiado de la religión para justificar la violencia. A la vez, también se ha afirmado el liderazgo de León XIV en el gobierno de la Iglesia universal, impregnando una marca de colegialidad y sinodalidad que empieza a dar frutos.
Estamos, pues, viviendo un momento trascendente en la vida de la Iglesia. La opinión pública nacional e internacional, y los propios cristianos, deberíamos prestarle mayor atención.
La Iglesia católica es la comunidad más globalizada del mundo de hoy. En el contexto de la crisis del multilateralismo y el resquebrajamiento del orden internacional, es uno de los escasos lugares públicos de alcance global donde personas de distintas convicciones y familias espirituales pueden pensar y buscar juntos un destino común para la humanidad.
¡Feliz aniversario, querido León! Sigue construyendo puentes para fortalecer la unidad y la comunión de una Iglesia al servicio de la paz y la afirmación de la dignidad humana en todos los rincones de la tierra.
(1) Papa León XIV, entrevista con Elise Ann Allen el 10 de julio de 2025. En: Elise Ann Allen, León XIV: ciudadano del mundo, misionero del siglo XXI. (Lima, Penguin Randon House, 2025), pág. 246.
(2) Primer saludo del Santo Padre León XIV, Logia central de la Basílica de San Pedro, jueves 8 de mayo de 2025. https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/messages/urbi/documents/20250508-prima-benedizione-urbietorbi.html
(3) Saludo durante la visita a la Casa de Acogida para Mayores de las Hermanitas de los Pobres, el 14 de abril de 2026, en Annaba (Argelia). https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/speeches/2026/april/documents/20260414-algeria-anziani.html
(4) Discurso al Colegio Cardenalicio, sábado 10 de mayo de 2025. https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/speeches/2025/may/documents/20250510-collegio-cardinalizio.html
(5) Homilía en el Jubileo de los equipos sinodales y de los órganos de participación, 26 de octubre de 2025.https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/homilies/2025/documents/20251026-giubileo-equipe-sinodali.html