Un movimiento de rescate está devolviendo a escritoras peruanas el lugar que les fue negado
Durante décadas, la historia de la literatura peruana —como la de muchos otros países— ha sido contada casi exclusivamente desde una mirada masculina. Los nombres que se repiten en los manuales, las antologías y los estudios críticos son, en su abrumadora mayoría, los de hombres. Como conversamos con Verónica Villarán, de la librería Placeres Compulsivos, y Ana María Vidal, de Cocodrilo Ediciones, en el último Martes de Jugo en Casa Rebara, esta exclusión no responde a una falta de talento o de producción por parte de las mujeres, sino a un sistema literario que las invisibilizó sistemáticamente y les negó espacio en las publicaciones, minimizando su obra o confinándolas a géneros considerados «menores», como la literatura infantil, el ensayo doméstico o la poesía sentimental.
Frente a ese silenciamiento, hoy resulta urgente mirar hacia atrás y preguntarnos: ¿qué voces se perdieron en el camino? ¿Qué escrituras no llegaron a ser leídas con la atención que merecían simplemente porque venían firmadas por mujeres? En los márgenes de la historia oficial hay escritoras que desafiaron los mandatos de su época, que publicaron con esfuerzo en revistas literarias, que fundaron imprentas, que se atrevieron a escribir sobre maternidad, duelo, deseo y política desde una perspectiva propia. Muchas de ellas terminaron siendo olvidadas o relegadas a notas al pie de página.
En los últimos años, algunas editoriales independientes han emprendido una encomiable tarea de reedición de libros descatalogados. Con un compromiso que es a la vez literario y político, estas editoras y editores se han dado a la labor de buscar, restaurar y volver a poner en circulación obras de autoras peruanas que el mercado —y la crítica— dejaron de lado. Es un trabajo minucioso y apasionado, que implica investigar archivos, contactar herederos y a veces, incluso, reconstruir obras a partir de ejemplares deteriorados. Con ello están recuperando memorias, rescatando voces, reescribiendo con mayor justicia la historia de la literatura en nuestro país.
Estos rescates permiten que nuevas generaciones accedan a libros valiosos que habían sido borrados del horizonte editorial. Nos invitan también a repensar qué entendemos por «canon literario» y a quiénes se les permite ocupar ese espacio. Reivindicar a estas escritoras no es un gesto de nostalgia, sino un acto de justicia cultural. Porque para imaginar un futuro literario más igualitario, también necesitamos revisar y reescribir nuestro pasado.
Es en ese contexto que vale la pena detenernos en algunas autoras cuya obra ha comenzado a ser recuperada gracias a estos esfuerzos.
Lastenia Larriva (1848–1924) fue una de las primeras poetas peruanas en ser publicadas, y destacó por su sensibilidad y profundidad en temas como el amor y la pérdida. Su obra ha sido objeto de un reciente rescate editorial: en 2019, la editorial Maquinaciones reeditó su libro Cuentos, conmemorando el centenario de su primera edición. Esta reedición busca revalorar su contribución a la literatura peruana y destacar su papel pionero en un ámbito dominado por hombres.
Mercedes Cabello (1845–1909) fue una escritora y ensayista moqueguana, pionera del realismo literario en el Perú y una de las primeras feministas del país. Su obra abordó con agudeza temas como la opresión de las mujeres, la hipocresía social y la corrupción política. La editorial Ediciones MYL ha reeditado sus novelas y una colección de sus escritos en prensa extranjera.
Clorinda Matto (1852–1909) —de quien escribimos la semana pasada— fue una escritora cusqueña pionera del indigenismo literario en América Latina. Su novela más emblemática, Aves sin nido, denunció los abusos del clero y la explotación de las comunidades indígenas, lo que generó gran controversia en su época. Si bien Aves sin nido ha tenido varias reediciones, Ediciones MYL se está dedicando a rescatar el resto de su obra.
Angélica Palma (1878–1935) fue una escritora, periodista y conferencista, hija del reconocido tradicionalista Ricardo Palma. A pesar de su linaje, Angélica forjó una voz propia en la literatura, pues abordó temas sociales y políticos desde una perspectiva femenina. Recientemente, su novela Tiempos de la patria vieja, escrita en 1924 y publicada en Buenos Aires en 1926, ha sido reeditada por la editorial Maquinaciones. Además, la colección La sombra alucinante / Coloniaje romántico ha sido publicada por Bicentenario Casa Editorial, reuniendo dos de sus obras que exploran el misterio y el amor en épocas coloniales.
Delia Colmenares (1887–1968) fue una escritora y periodista piurana que desafió las convenciones de su tiempo con una obra audaz y vanguardista. Su novela Confesiones de Dorish Dam, escrita probablemente en 1929, es considerada la primera novela peruana con temática lésbica. En 2021 la editorial feminista Gafas Moradas reeditó esta novela, rescatando una pieza clave de la literatura disidente.
Rosa Arciniega (1903–1999) fue una novelista y ensayista peruana que desarrolló gran parte de su obra en España, donde se vinculó a los círculos intelectuales de la Segunda República. Sus novelas, de estilo moderno y mirada crítica, abordaron temas como la violencia política y la condición femenina. Desde 2019, la editorial española Renacimiento ha iniciado la «Biblioteca Rosa Arciniega» y ha reeditado obras comoEngranajes, Mosko-Strom, Jaque Mate y Vidas de celuloide. Además, la editorial peruana Pesoplumapublicó en 2021 una edición de Mosko-Strom, acercando su obra a nuevos lectores en su país natal.
Magda Portal (1900–1989), fundadora del APRA, fue una escritora, poeta y activista fundamental en la historia del feminismo y la literatura peruana. Su obra literaria, profundamente comprometida, aborda temas como la emancipación femenina y la justicia social. En 2018, Cocodrilo Ediciones reeditó su novela La trampa, publicada originalmente en 1957, que retrata en un registro ficcional un periodo dramático de la historia republicana. Asimismo, en 2024, la editorial Renacimiento publicó su autobiografía inédita La vida que yo viví.
Pilar Dughi (1956–2006), psiquiatra de profesión, volcó su mirada profunda sobre las personas en tres libros de cuentos y una novela que exploraron los vínculos familiares y la opresión cotidiana. En 2024, la editorial Pesopluma reeditó su primer libro de cuentos, La premeditación y el azar, publicado originalmente en 1989, que se había vuelto imposible de conseguir. Asimismo, su única novela, Puñales escondidos, ganadora del Premio de Novela Corta del BCR en 1997, fue reeditada en 2017 por Cocodrilo Ediciones.
La lista de autoras y obras por rescatar todavía es larga: Amalia Puga, Manuela Márquez, Delia Castro, Adriana Buendía, Serafina Quinteras, por mencionar a algunas de ellas.
El rescate de todas estas voces es también una invitación: a leer con otros ojos, a incomodar lo establecido, a imaginar una tradición literaria más rica y diversa. No se trata solo de mirar atrás, sino de construir un presente en el que la literatura escrita por mujeres ocupe, con justicia, el lugar que le corresponde.
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Wauuu no conozco a varias! Las buscaré.