Cinco preguntas frente al ánfora 


Criterios que utilizaré para elegir candidato en las elecciones del 2026


La semana pasada compartí con ustedes los principales criterios que utilizaré para descartar candidaturas en las elecciones generales del próximo año. Con ese primer filtro, calculo que poco más de un tercio de los partidos en carrera quedarán fuera de mi lista, lo cual deja todavía unos veinte en carrera. ¿Cómo evaluarlos?

Si el ejercicio anterior fue de descarte de plano, ahora compartiré las principales preguntas que me haré para seleccionar la mejor opción. Me concentraré en la candidatura presidencial, sabiendo que votaré por una misma lista para el Ejecutivo, para el Senado y para Diputados, en la búsqueda de mayor estabilidad política para el siguiente gobierno.

Primera pregunta: ¿El candidato presidencial tiene experiencia pública previa? 

Quiero conocer si fue gobernador regional, congresista, alcalde, ministro, viceministro. De ser así, me gustaría conocer su desempeño, para saber sus logros, errores, aprendizajes y cuestionamientos. Quiero saber cómo se comportó con la prensa, con sus subordinados y con los ciudadanos que debía servir. La experiencia política previa revela mucho de la personalidad de los candidatos. Además, desconfío —pero no necesariamente los descarto— de quienes quieren estrenarse en la vida política ocupando el cargo político más importante del país.

Segunda pregunta: ¿Cómo está comunicándose en campaña? 

Quiero a alguien preparado y que se note. Cualquiera que haga caso a asesores de campaña que quieren pura forma y cero fondo, que se quede en el trend de TikTok y no en discursos con propuestas, no ha entendido a qué está postulando ni el momento que vive el país. También quiero constatar que es un candidato que respeta la labor de la prensa, y no solo se comunica a través de monólogos. Finalmente, quiero también establecer si es alguien cuyas palabras inspiran lo mejor de nuestra sociedad (como José Mujica, Barack Obama o Justin Trudeau) o si, por el contrario, busca instrumentalizar odios, resentimientos y prejuicios para ganar votos (como Donald Trump, Jair Bolsonaro o Javier Milei). 

Tercera pregunta: ¿Tiene un verdadero plan de gobierno? 

No basta con cumplir la formalidad impuesta por el Jurado Nacional de Elecciones a la hora de inscribir la candidatura. El documento debe ser serio. Debe partir de un diagnóstico claro de la crisis que estamos viviendo. Debe ser detallista hasta el extremo en propuestas de solución para problemas sensibles, como la lucha contra las economías ilegales y la reforma política. El candidato debe mostrar que conoce el plan y que lo ha hecho suyo, al igual que todos sus candidatos parlamentarios en todo el país. Ya ha pasado antes que, mientras el plan de gobierno decía una cosa, el candidato presidencial se mantenía mudo al respecto y candidatos congresales decían lo opuesto a lo que estaba escrito. 

Y, por supuesto, de más está decir que tendrá que ser un plan de gobierno con el que esté de acuerdo. Entiendo que siempre habrá propuestas discutibles y omisiones que consideremos importantes, pero hay aspectos que sí deben estar. Estos son, a grandes rasgos, mis mínimos: el fortalecimiento de una economía social de mercado que promueva y respete la inversión privada, un enfoque real de desarrollo sostenible, medidas concretas frente al cambio climático, seguridad ciudadana con trabajo de inteligencia y marco legal adecuado para luchar contra el crimen organizado, reforma política para reconstruir el balance de poderes, recuperación de la reforma educativa y medidas de emergencia frente a los años perdidos, y la lucha contra todo tipo de discriminación.

Cuarta pregunta: ¿Quiénes lo rodean?

Si hay algo que nos demostró la última década es la importancia de evaluar bien quiénes son los compañeros en la plancha presidencial, pues existen posibilidades reales de que uno de ellos termine al mando del país. Pero ahí no queda el escrutinio. Veamos bien quiénes son los candidatos del partido político al Congreso. ¿Piensan igual que el candidato? Ojo, no queremos una secta política donde todos digan chicheñó a lo que establezca el líder —ya vimos lo dañino que resulta eso para la democracia—, pero sí es importante que haya ideas y propuestas base que permitan un gobierno viable con una bancada oficialista disciplinada y coherente. 

Quinta pregunta: ¿A quién propondrán para la presidencia del Banco Central de Reserva (BCR)?

Disculparán lo puntual de la pregunta. Sé que también es importante conocer al equipo técnico que sostendrá al gobierno desde el Ejecutivo. De acuerdo. También sé que un organismo autónomo no es solo una persona, y el BCR tiene funcionarios de primer nivel. Sí. Dicho eso, es innegable el rol clave que ha cumplido en nuestra economía Julio Velarde en los últimos diecinueve años como presidente del directorio. Estabilidad monetaria resistente a las permanentes crisis políticas que hemos vivido. No es poca cosa. Es probable que Velarde se retire el próximo año: ¿a quién quiere proponer el futuro presidente de la República para tan importante puesto? 

Y eso es. Espero que por lo menos en la primera vuelta no deba flexibilizar tanto mis criterios a la hora de elegir. La segunda vuelta siempre es otro cantar. Votar bien no garantiza un futuro perfecto, pero votar mal asegura repetir el desastre.


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2 comentarios

  1. manolo

    Hay que votar por Rafael Lopez Aliaga es católico y misericordioso, además, de todos es el unico que con seguridad no va a robar.

  2. Evelyn

    Voy a votar por Flor Reyes, para diputada, ella está de candidata en nuestra región de Lambayeque, es una persona sincera, y con ganas de trabajar por el pueblo, que es un valor que pocos candidatos tienen.

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