Consejos para recibir los resultados electorales
Mañana nos toca elegir al nuevo presidente del Perú y, la verdad, es que estamos todos al borde de un ataque de nervios. Gracias a la absurda medida que impide la publicación de encuestas, esta semana “ciega” nos ha dejado a merced de especulaciones, información falsa y sondeos que solo existen en la imaginación —o en la conveniencia— de algunos candidatos. No me interesa ser defensora del diablo, pero creo que es importante explicar que la diferencia entre los resultados que las encuestadoras proyectan y los resultados finales no responde necesariamente a una manipulación o engaño. Predecir una votación cuando entre el 25 % y el 30 % del electorado no ha decidido su voto es, simplemente, inútil. Y si a eso le sumamos que históricamente los peruanos decidimos nuestro voto casi en la fila, la predicción se hace más compleja.
No podemos hablar de cifras, pero para nadie es un secreto que la diferencia entre quienes tienen opción de pasar a segunda vuelta es mínima. Entre uno y otro hay menos de dos puntos, es decir, todo cae dentro del margen de error. Esto significa que si un candidato tiene 10 % y otro 8 % están técnicamente empatados y cualquiera puede pasar. En este momento hay candidatos que suben, otros que no han logrado detener su caída, y la intención de voto varía hora tras hora. Por eso ya empezamos a escuchar a los malos perdedores que se inventan encuestas que los colocan ganadores en primera vuelta, o que arremeten contra los organismos electorales a los que acusan de poco confiables. Ese libreto ya lo hemos escuchado antes y lo único que busca es preparar el terreno para gritar fraude si los resultados no los acompañan.
Conviene, entonces, tener claras algunas cosas para no dejarnos engañar. Este domingo a las cinco de la tarde, cuando cierren las mesas de votación, lo que veremos en los medios de comunicación serán los resultados de la boca de urna, una encuesta que se les hace a los ciudadanos a la salida de los locales de votación. Como toda encuesta, este resultado tiene margen de error de +/- 2% y, en una elección tan apretada, ese margen puede alterar completamente el orden de los candidatos con el paso de las horas.
Luego vendrán los datos de la ONPE. En teoría deberían ser más confiables, pero la propia ONPE ha explicado que publicará resultados conforme los vaya recibiendo. Si primero llegan las actas de Lima, eso será lo que veremos; es decir una fotografía parcial, todavía lejos del resultado final.
Más tarde, hacia las diez de la noche, aparecerá un dato clave: el conteo rápido de la ONG Transparencia. Este se hace tomando como fuente las actas ya escrutadas que se pegan en los centros de votación y tiene un margen de error menor al 1 %. Históricamente, el conteo rápido nunca ha fallado. Será en ese momento cuando recién tendremos el panorama más claro. Todo lo anterior puede moverse.
Lo único seguro, por ahora, es la incertidumbre. La intención de voto cambia hora tras hora, las cifras se desplazan con rapidez y, en un escenario así, cualquier pronóstico es frágil.
Mañana tendremos una idea de quiénes pasarán a la segunda vuelta. Pero habrá que esperar —con paciencia, mucha paciencia— a que los números se estabilicen. Si las cifras se mueven y algún candidato grita fraude, sabremos que no estará defendiendo la democracia: estará anticipando su derrota.
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