La gran novedad digital para gestionar los mares y su potencial en países como el Perú
“¿Cuáles fueron las conclusiones científicas de la conferencia?”, le pregunté hace una semana a mi sobrina Sofía, joven doctoranda del Centro de Investigación del Mar del Consiglio Nazionale delle Ricerche (CNR) en Venecia. Ella acababa de llegar de Niza, donde había intervenido en la III Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos (UNOC3).
Dina Ercilia Boluarte, la presidenta del Perú, también había estado en la ciudad gala y en su país se había armado un bolondrón político a raíz de la firma, el 9 de junio, del Acuerdo de Alta Mar —conocido como High Seas Treaty—, una iniciativa clave para proteger las desguarnecidas aguas marinas internacionales de los piratas de todo tipo más allá de las 200 millas soberanas. En el calor del debate político, que enfrentaba a algunos gremios empresariales defensores de intereses extractivos ante unas supuestas ONG culpables de proteger los mares, el debate científico corría el riesgo de quedar relegado.
“El tema más debatido fue el Gemelo Digital del Océano”, me contestó Sofía. “Hay un interés inusitado en ello”, prosiguió, “y lo más importante es saber si es solo un juguete costoso para malgastar dinero público, o una herramienta verdaderamente útil para gobernar los mares”, remarcó con franqueza juvenil. “Te paso unos enlaces y descúbrelo tú misma”, añadió con la misma impaciencia sincera.
¿Gemelo Digital de los Océanos? El tema me resultaba intrigante, y me sumergí en la noticia.
En los últimos años, equipos de investigadores de todo el mundo han comenzado a crear una réplica virtual (Digital Twin) de los océanos. Este sistema se nutre de datos satelitales, mediciones in situ de boyas y plataformas, y modelos numéricos basados en física oceánica y técnicas de inteligencia artificial. El objetivo es integrar la abundante y dispersa información científica sobre los mares del planeta en una plataforma única. Este “avatar marino” en línea se actualiza de forma continua con nueva información sobre el mar, por ejemplo, con parámetros físico-químicos (temperatura, salinidad, corrientes, nivel del mar, oxígeno disuelto, nutrientes, etc.) y datos biológicos, como la biomasa del plancton, la concentración de clorofila, las rutas migratorias de los cetáceos y otras especies. Si quieres conocer más, explora esta simple infografía.
Gracias a su capacidad de simular escenarios, el Gemelo Digital permite anticipar cambios, optimizar la gestión costera y diseñar políticas de aprovechamiento de un bien común precioso, como lo es el mar, basadas en datos. Así, el Gemelo Digital del Océano permite simular escenarios de cambio climático o de contaminación por plástico o derrames de petróleo, analizando de forma dinámica las interacciones entre corrientes, ecosistemas y clima; facilita la planificación territorial costera y las decisiones sobre la instalación de infraestructuras, como nuevos puertos o parques eólicos marinos; y permite optimizar las rutas navales para reducir sus emisiones o los riesgos de colisión con la fauna, entre otras numerosas aplicaciones.
El Gemelo Digital del Océano (GDO) tiene muchas virtudes. Está diseñado para simular escenarios futuros ante los cuales debemos prepararnos, y para probar soluciones innovadoras —como las de geoingeniería— en un entorno seguro y virtual. A diferencia de los modelamientos tradicionales, utilizados principalmente por ingenieros o matemáticos expertos, el GDO es un sistema de información y de toma de decisiones más democrático. Ya que es una plataforma abierta, puede enriquecerse en tiempo casi real con los aportes de todo investigador o ciudadano.
Al presentar el prototipo, Úrsula von del Leyen, presidenta de la Comisión Europea, lo anunció con entusiasmo: “el Gemelo Digital del Océano es una herramienta científica y de gestión con el potencial de transformar nuestra relación con el mar y apoyar la restauración de los océanos, garantizando un futuro oceánico sano y sostenible”, sostuvo. Sofía, sin embargo, es más cauta: “Los datos provienen de infraestructuras oficiales ya existentes y validadas, como Copernicus o EMODnet, en Europa. Son los mejores disponibles, pero se generan con resoluciones, escalas y alcances espaciales distintos. No es fácil armonizarlos en una sola plataforma. Y algunos países no quieren compartirlos”.
¿Y cómo podría serle útil al Perú?, me pregunté.
En la patria de Miguel Grau, esta herramienta podría ayudarnos a la gestión sostenible de la pesca, integrando datos de temperatura, corrientes y distribución de especies para predecir zonas de alta productividad, ayudando así al Ministerio de la Producción (PRODUCE) a regular cuotas y temporadas para reducir la sobrepesca en la costa peruana.
Para el planeamiento de la Costa Verde, en Lima, el Gemelo Digital podría evaluar la erosión costera y el aumento del nivel del mar, ayudando a la Municipalidad de Lima y a ProInversión a ubicar muelles y rompeolas de forma que sean más resilientes.
Simulando oleajes anómalos y marejadas, el sistema podría integrarse con nuestro SENAMHI para activar alertas en tiempo casi real, protegiendo a comunidades pesqueras y balnearios como Máncora o Paracas.
También podemos imaginar que, con datos sobre pH y CO₂ disuelto, el Digital Twin del Océano podría advertir a granjas acuícolas de la costa de Ancash o Piura para que ajusten sus condiciones de cultivo y reducir los riesgos de mortalidad de las conchas de abanico.
Finalmente, mediante simulaciones de escenarios de contaminación por derrames de hidrocarburos o descargas mineras, el Gemelo Oceánico podría anticipar la trayectoria de las manchas, orientando la respuesta rápida de SERNANP, las municipalidades y la Marina de Guerra del Perú para contener impactos en reservas marinas y humedales costeros, un tema en el cual hemos sufrido tristes lecciones en años recientes.
Y así, si nos ponemos creativos, la lista de aplicaciones podría ser tan amplia como nuestra imaginación.
Ahora que la presidenta Boluarte hizo algo sensato para el país y, vestida de azul marino, reafirmó “el compromiso con la sostenibilidad del océano, las generaciones futuras y el futuro de la humanidad”, celebremos la llegada de ese “hermano gemelo digital” y aseguremos que nos acompañe en la próxima ola de innovación oceánica.
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