Esta semana se cierra la gran oportunidad de que tengamos el Archivo Nacional que merecemos
El nuevo gobierno de Keiko Fujimori tiene en este momento una oportunidad histórica de hacer algo importante, que el Perú viene necesitando desde hace décadas. Los ministros de Cultura y Economía del actual gabinete tienen en sus manos la posibilidad de, finalmente, financiar la construcción del local del Archivo General de la Nación.
Desde esta columna les imploro que lo hagan. La situación en la que se encuentra el AGN es tan precaria que se encuentra en emergencia.
El flamante ministro de Cultura, Alberto Beingolea, ha declarado que su cercanía al sector proviene de sus años en la televisión y, ahora que ha tomado una cartera tan compleja como importante, esperamos que demuestre que esa experiencia de estar frente a las cámaras, sumada a su educación como abogado penalista, le sirvan de base para el encargo. Espero también que su familiaridad como político y abogado con las necesidades que tienen los ciudadanos del Archivo sirvan para que le pueda dar el apoyo que tanto necesita.
Si bien sus primeras declaraciones fueron vistas con cierta preocupación, ya que dijo que el sector Cultura había sido tomado por la izquierda, sus primeras acciones han mostrado buenos reflejos. Por un lado, ha apoyado la derogatoria de la incomprensible Ley del Artista y, por otro, ha dejado en claro que el Lugar de la Memoria la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM) debe de permanecer bajo su cartera ya que es ahí desde donde se gestionan los museos.
En su artículo del 21 de agosto en Hildebrandt en sus trece, el abogado Ronald Gamarra dejó en claro que el riesgo de mover el LUM a la jurisdicción de justica forma parte de los embates de la derecha que buscan desaparecer y desarticular este espacio de memoria que fue ganado con tanto esfuerzo. El ministro de Justicia que solicitó el cambio de jurisdicción, nos recuerda Gamarra, también busca salir del Pacto de San José y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Así, Beingolea ha trazado una promisoria primera línea defendiendo que el LUM se mantenga en su sector y veremos lo que eso significa en el complejo contexto de la memoria en el Perú. Otro tema sobre el que ha mostrado interés y preocupación, y que esperamos sea uno de los estandartes de su gestión, es la necesidad de por fin construir el edificio para albergar al Archivo General de la Nación. Este no es un tema ideológico de derecha o izquierda: el AGN nos pertenece a todos los peruanos.
Quienes siguen esta columna saben que este es uno de los temas que más me preocupan. Llevo años batallando por la necesidad de tener un espacio digno que alberge la memoria de la Nación. Es así que con un colectivo de colegas y amigos hemos establecido la Asociación por la Defensa de los Archivos y la Memoria, y una de nuestras tareas prioritarias es apoyar la campaña por la construcción del nuevo local. Es por ello que dedico estas líneas al tema. En esta semana se podría decidir el futuro del AGN, si se logra el financiamiento del local.
Como siempre, el problema principal es la necesidad de que se le asigne el presupuesto. De momento no está contemplado, pero el ministro Beingolea tiene la posibilidad de pedirle al ministro de Economía, Elmer Cuba, que lo incluya en las negociaciones del presupuesto 2027 que se están llevando a cabo en este momento y que se debe de decidir para el 30 de agosto.
La necesidad de contar con un local propio es ya una emergencia nacional. Los espacios del Palacio de Justicia se deben seguir entregando al Poder Judicial, y durante este año ya se ha comenzado a trasladar material a la antigua Biblioteca Nacional en la Avenida Abancay y a los depósitos del Museo de la Nación. Y si bien esto es menos terrible que la propuesta que casi se hizo realidad en 2024 de mudar todo a un galpón industrial en el Callao, tampoco es la mejor solución.
La memoria de la Nación merece y necesita contar con su propio local. Es una real tragedia que sigan pasando los años y no tengamos una solución aceptable. El proyecto existe, el terreno está, y lo que ahora se necesita es la partida que el ministro de Economía debe incluir en el presupuesto del 2027. De momento, los investigadores y los ciudadanos deben acudir al sótano del Palacio de Justicia, ya que los espacios de lectura del primer piso ya han sido entregados al Poder Judicial.
El ministro Beingolea, pues, tiene una oportunidad histórica de poner a su sector a la vanguardia de la historia y la memoria del país. El AGN no es simplemente un repositorio de papeles antiguos o la memoria del Estado peruano: es también el lugar donde los ciudadanos van en busca de los documentos que necesitan para ejercer sus derechos.
La gran mayoría de usuarios del AGN son personas comunes y corrientes que van en busca de una partida, de una evidencia que pruebe los derechos sobre una propiedad, de una nacionalidad, de sus pensiones, entre muchos otros. Los historiadores también lo utilizamos, porque desde allí podemos entender el funcionamiento del Estado peruano en el pasado y, de momento, es casi imposible llevar a cabo las investigaciones que nos ayuden a entendernos como sociedad.
Tenemos una semana para pedir que el tema se incluya en la agenda y, a pesar de que pueda parecer algo poco importante en comparación con un próximo fenómeno de El Niño, el Archivo importa. El Archivo está en peligro de destrucción y existe una posibilidad de salvarlo. Esperamos que los ministros mencionados puedan ponerse de acuerdo para financiarlo.
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