Winter is coming


El clima político en Perú también se las arregla para advertirnos de un desastre 


Junio coincide con el inicio del invierno en mi ciudad, Lima. El cielo suele ponerse de un gris que se acentúa con una garúa fina, y si bien este año algunas tardes y noches la humedad nos ha cubierto cual manto, hemos tenido días tan soleados que nos han hecho sentir como en un veraniego febrero.

Los presagios de un fenómeno de El Niño más virulento que lo usual no parecen ser tan descabellados y se espera que para fines de este 2026 y la primera mitad de 2027 experimentaremos algo parecido al último gran Niño de 1997 y 1998. 

Se estima que aquella vez el Perú perdió unos 3.500 millones de dólares, equivalentes al 6,2 % del PBI. En Lima, el río Rímac se desbordó inundando San Juan de Lurigancho, y en el norte los departamentos de Piura, Lambayeque y La Libertad quedaron intransitables, con numerosas pérdidas humanas y miles de hectáreas de tierra agrícola arrasada, en tanto la salud pública colapsó con el incremento de enfermedades infecciosas y el regreso del dengue, la malaria y el cólera. 

Como si el destino tuviera ironía, ahora será Keiko Fujimori quien estará presidiendo el país, tal como su padre lo hizo durante aquel desastre climático. Y ya, desde ahora, también se siente una vuelta al clima político de entonces. Un déjà vu a los noventa.

En efecto, varios comentaristas, incluyendo los veteranos periodistas César Hildebrandt y Gustavo Gorriti, han advertido que retornamos a los tiempos autoritarios de Alberto Fujimori. Recordemos, además, que ambos hablan con conocimiento personal, pues Gorriti fue secuestrado por el régimen fujimorista el 5 de abril de 1992 y Hildebrandt se salvó de un intento de asesinato con el llamado “Plan Bermudas”, que falló por la valiente denuncia de la agente Leonor La Rosa, en tanto su colega, Mariela Barreto, murió descuartizada al pretender lo mismo.

Los engranajes ya se han comenzado a mover: esta semana hemos visto cómo se comenzó a desplegar la venganza judicial contra los jueces y fiscales que investigaron a Keiko Fujimori en el “caso cocteles”, y se ha incluido a Gorriti por su supuesta actuación en ese proceso. El caso que se había abierto contra él y contra los fiscales José Domingo Pérez y Rafael Vela, y que fuera desestimado en una primera instancia, se ha vuelto a abrir con inusitada rapidez.

Otro  ejemplo es la denuncia emitida el 19 de junio por la Procuraduría en contra de una serie de personas inconexas, incluyendo a Antauro Humala y a la periodista peruana radicada en Estados Unidos Claudia Cisneros, acusados por el Estado de presunta perturbación de la tranquilidad pública

Es difícil vislumbrar lo que sucederá en los próximos meses e incluso en estos cinco años que vienen, pero la balanza ya se empieza a ver inclinada. En solo unos meses tendremos elecciones municipales y regionales y, dado que la mayor parte de provincias del país no votó por Fujimori, este puede convertirse en un espacio en disputa. Como otro ejemplo de poder ejercido sin límites, en estos días se cambió la normativa electoral para permitirle participar a Fuerza Popular, a pesar de no haber presentado suficientes candidatos para hacerlo. Las reglas de juego, pues, ya se comienzan a acomodar.

Así, aunque en Perú esta temporada del año nos sorprenda e inquiete con su calidez, paradójicamente el clima político parece dejarnos aquella advertencia dicha en Juego de Tronos: “Winter is coming”.


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