El desarrollo esquivo del Perú


¿Es de verdad nuestra economía mejor que nuestra política?


Casi tres décadas de crecimiento económico sostenido del Perú —salvo los años de pandemia— en contraste con problemas que persisten —como la anemia, la desnutrición, los bajos resultados en comprensión lectora, el déficit en la atención de salud y una inseguridad ciudadana creciente—, nos hacen reflexionar sobre las dificultades de nuestro país para transformar el crecimiento en desarrollo.

Para algunos macroeconomistas destacados, preocuparse por el desarrollo por encima del crecimiento es una pérdida de tiempo porque este es “suficiente para reducir cualquier indicador de pobreza”, en palabras de Waldo Mendoza, al aludir a los trabajos de Lars Pritchett.

Sin embargo, entre los indicadores económicos y lo que sienten las personas hay un trecho enorme. Probablemente, el crecimiento sea suficiente para reducir otras magnitudes estadísticas, pero la sensación de bienestar, malestar o vulnerabilidad no está recogida todavía por los indicadores contenidos en el Marco Macroeconómico Multianual, o en las cuentas nacionales que registran el FMI o el Banco Mundial para comparaciones internacionales.

La persistencia de indicadores de pobreza o de vulnerabilidad nos obliga a cuestionar las noticias que nos informan sobre desempeños macroeconómicos positivos. Así, incluso un gran macroeconomista como Elmer Cuba afirma, en su libro de reciente publicación, que vivimos un desarrollo esquivo y se pregunta cómo es que la economía peruana es mejor que su política.

Para responder, Elmer combina una reflexión a partir de los aportes de grandes pensadores de la política y de la historia peruanas, de historiadores económicos, así como de otros economistas, para ilustrar “cómo la política produjo las políticas económicas y cómo estas, junto con la economía, han interactuado mutuamente con la política”. Una presentación motivadora, una introducción que podría considerarse el resumen de los cinco capítulos que constituyen el cuerpo del libro y unas conclusiones demasiado breves serán el contenido que, en 110 páginas, se puede leer casi en una sola jornada. El anexo contiene una discusión interesante sobre el desempeño económico en el largo plazo, los llamados Términos de Intercambio, y los diversos gobiernos en los 200 años que tenemos de vida republicana.

Son varios los diálogos que Elmer Cuba emprende con debates actuales de la política y la economía peruanas: por ejemplo, las cuerdas separadas, la escuálida cohesión social o las debilidades de la economía de mercado. Para ello, da por sentado que varios de los desarrollos conceptuales en el libro son ampliamente comprendidos por los lectores: instituciones inclusivas, Estado fuerte, Estado funcional, la propia comprensión de la cohesión social, o la misma noción de desarrollo.

En las breves conclusiones, nos plantea uno de los dilemas sociales que tendría el Perú actual: si las izquierdas quieren destruir el capítulo económico de la Constitución peruana o si las derechas no son capaces de ilusionar al elector. 

Hasta aquí, les describo el libro sin comentarios de fondo.

Me tocaría dialogar sobre las afirmaciones y las carencias que noto en la reflexión. Comienzo por el final, ya que luego de un rico contrapunto entre gobiernos, políticas económicas y desempeño económico, Cuba concluye que las regulaciones y los servicios públicos contribuyen negativamente al crecimiento económico, en tanto restringen su expansión. Me parece una afirmación muy gruesa en la medida en que no se ofrecen métricas sobre los temas regulatorios. Por otro lado, la historia política de los últimos diez años no se analiza, en general, como lo que es: el gran deterioro de la política con respecto a la economía y la política económica, y el gran fracaso de la autoridad delegada en representantes que solo legislan en función de sus propios intereses. 

Finalmente, cierro con un par de llamadas de atención a la editorial. Me ha sorprendido que el título del libro de Elmer Cuba sea casi un calco del libro del recientemente fallecido maestro Máximo Vega-Centeno, quien en 2003 lo tituló El desarrollo esquivo. Intentos parciales de transformaciones económicas y tecnológicas en el Perú (1970-2000). En segundo lugar, presumo que por la premura de aportar con el libro para una reflexión electoral profunda, el apuro ha ocasionado muchos errores que ameritarían una larga fe de erratas.

Dos detalles que no quitan lo estimulante de su contenido para el debate público.


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