Oda a la generación de cristal


Un manifiesto provocador a favor de las nuevas generaciones 


Más de uno habrá escuchado la expresión “generación de cristal”. Es un término despectivo con el cual generaciones mayores se refieren a los jóvenes de ahora, pertenecientes principalmente a la generación Z, aquellos nacidos entre 1994 y 2010, aproximadamente. Con ese apelativo quieren decir que la nueva generación es debil, frágil e inestable, en contraposición a las generaciones mayores, que serían fuertes y resilientes. Es decir, el clásico deporte de las generaciones en retirada de denostar a las generaciones que están llegando.

Por motivos profesionales y académicos tengo mucho contacto con esta nueva generación y me parece que es una caracterización injusta y mezquina. Creo que hay motivos para la admiración y el optimismo respecto a “los chicos de ahora”, así que el artículo de esta semana pretende ser un homenaje y defensa de ellos. 

Evidentemente, como suele suceder con las proclamas, encontrarás aquí muchas generalizaciones que pueden considerarse imprecisas y afirmaciones muy provocadoras. Si eres algo mayor y te irritas con facilidad, te sugiero que dejes de leer este artículo y vayas a ver tu canal de noticias por cable favorito. Te ahorrarás un colerón. 

Se acusa a los jóvenes de “ofenderse por todo”. Esta crítica viene de quienes sostienen que “ya no se puede hacer bromas de nada”, así que se imaginarán por dónde va la crítica. Sí, proviene de quienes reclaman mantener su impunidad a la hora de hacer chistes homofóbicos, racistas o machistas. Los chistes que eran celebrados por todos en la mesa hace un par de décadas, hoy le sientan fatal a la gente joven. Y está bien que así sea, porque replicaban en la sociedad ideas prejuiciosas muy dañinas para la convivencia. Me gusta que haya chicos que le hagan el pare a comentarios que disminuyen y hacen sentir mal a personas que sufren de discriminación.

Resulta llamativo, además, que esa acusación de “se ofenden por todo” provenga de quienes no toleran que una actriz afrodescendiente interprete a un personaje tan ficticio como una sirena, o que dan el grito en el cielo porque se colocan colores de la diversidad a la iconografía de una figura religiosa. Vistas así las cosas, ¿quiénes son los que realmente se ofenden por todo? 

Se les acusa de ser una generación débil,  pero, ¿realmente lo son? Toda generación enfrenta momentos de crisis, pero los jóvenes de ahora pasaron sus años formativos en medio de la incertidumbre y tristeza de una pandemia mundial. No es poca cosa, ¿no? Y ni qué decir de la incertidumbre económica y política con la que entrarán al mundo laboral.

Además, al leer las críticas siento que se confunde debilidad con sensibilidad. ¡Y me encanta que sean más sensibles! Es un requisito necesario para la empatía, y vaya que nuestras sociedades necesitan de ella. He encontrado que a los jóvenes ahora les resulta más fácil hablar, por ejemplo, de un tema tan importante como la salud mental, algo que era tabú hasta hace muy poco. ¿Cómo sería el mundo si las generaciones mayores hubiesen tenido las herramientas para el autocuidado de su salud mental y para procesar mejor sus sentimientos? ¿Cuántas de las taras que enfrentamos hoy, como la violencia de género, hubieran sido mejor afrontadas?

Y hablando de género, ¡qué refrescante ver cómo los más jóvenes se aproximan a este tema! Si la Marcha del Orgullo de Lima más que triplicó a la marcha del año pasado fue por la impresionante cantidad de jóvenes que se hicieron presentes para reclamar por respeto para ellos mismos, sus familiares o sus amigos. La masculinidad tóxica —aquella que aprisiona a los hombres y violenta a las mujeres— tiene en esta generación a su más poderosa enemiga.

Otra tendencia común, anclada en la sensibilidad y empatía, es la de la búsqueda de relaciones más horizontales: en la relación de pareja, en la familia, en el aula y en el trabajo. Las jerarquías absurdas que imponen relaciones injustas de poder parecen incompatibles con su manera de ver la vida.

Esa misma sensibilidad y empatía es la que los vuelve conscientes de la relación de interdependencia del hombre con su entorno. Por eso es una generación más amable con los animales, y muy preocupada por lo que sucede con el medio ambiente. Ojalá que no hayan llegado muy tarde para solucionar la crisis climática generada y tolerada por las generaciones anteriores.

Por supuesto, esta generación no nace del vacío, y su existencia se explica en las anteriores. Algunas, como la generación X —nacidos entre 1965 y 1981— o los millenials —entre 1981 y 1993— pueden haber servido como generaciones bisagra. Otras, como los boomers —nacidos entre 1946 y 1964— pueden haber motivado a los cambios de paradigma con los antiejemplos. Nadie sabe para quién trabaja.

Como sucedió con el término queer, que empezó siendo despectivo hasta que las personas de la diversidad sexual se apropiaron de él y lo resignificaron, la generación Z debería de hacer lo propio con el apelativo de “generación de cristal”. Aquello que fue lanzado para ridiculizarlos debería de convertirse en su carta de presentación: una generación más transparente, que brilla, y que es consciente de su propia fragilidad.

¡Que viva la generación de cristal! Con ustedes, realmente otro mundo es posible.


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4 comentarios

  1. Jaime

    Siempre es bueno leer a Alberto. Concuerdo en que la mal llamada generación de cristal es mucho más empática. Si antes se había normalizado el machismo, la homofobia o el racismo, por qué debía perpetuarse? Si llevamos décadas luchando por derechos humanos. Hoy estamos en la época de su cosecha y como era de esperarse a más de uno esto le resulta chocante.

  2. Pilar Quintana Flores

    ¡Hermoso artículo! También caí y caigo en el error de ver a esta generación como más frágil. El 2020 con las protestas ¡me dieron un vuelco tremendo! Han demostrado que son exactamente como los describes y que están dispuestos a actuar con coraje. Es bello proponer que transformen la «etiqueta» impuesta en su carta de presentación: son más transparentes, más conscientes de su propia fragilidad, a diferencia de nosotros (otras generaciones) que no notamos o no aceptamos la nuestra. Irónico que de ahí parta la fuerza y el valor verdaderos. ¡Gracias por este articulo!

  3. Valiente manifiesto, siempre admirado por tu inteligencia y sensibilidad. Soy Boomer y sin embargo, no entiendo cuando mis congeneracionales denostan a quienes son sus propios hijos o nietos. Estupidez le denominaría.

  4. Jorge Iván Pérez Silva

    ¡Que viva! Voy a cumplir sesenta años. Lxs jóvenes se han negado a heredar la mentalidad parametrada de mi generación. Son más libres y me alegro por ellxs.

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