Novedades económicas del arcoíris


Un estudio nos ilumina aspectos vitales de la población LGBTQ


La American Economics Association (AEA) es una organización gremial que agrupa a los economistas de los Estados Unidos y buena parte del mundo. Publica ocho revistas académicas con trabajos de investigación de muy alta calidad y revisados por pares. Dos de estas revistas destacan por su ámbito. En Journal of Economic Literature vamos a encontrar artículos que revisan lo más avanzado en investigaciones sobre diversos temas. Si buscas entrar un asunto económico específico, como por ejemplo, qué puede aportar la economía en el debate sobre la enfermedad de Alzheimer, el artículo What can Economics say about Alzheimer´s disease?  será de lectura obligatoria. Por otro lado, el Journal of Economic Perspectives presenta temas económicos de frontera, pero con un lenguaje discursivo que privilegia la divulgación sobre la fineza matemática.

En este último, en 2021 se publicó el artículo LGBTQ Economics. Se trata de un trabajo colaborativo de tres autores que pasa revista a los retos de la investigación, así como al conocimiento que se ha acumulado en casi tres décadas, desde que en 1995 se publicara el primer artículo académico sobre las diferencias salariales basadas en la orientación sexual. 

La investigación sobre individuos LGBTQ sufre de un reto de origen: la identificación de las personas. El artículo reporta resultados de preguntas directas a la población en países de la OECD y de los Estados Unidos. En el Perú, por ejemplo, todavía no recogemos información de esa manera sobre estos grupos.

Aunque cuentan con información del reporte personal a través de una pregunta directa, los autores se preguntan sobre la calidad de la información recogida. Existe evidencia sobre las discrepancias en las magnitudes de las estimaciones del tamaño de la población, dependiendo del tipo de instrumento utilizado para recoger la información sobre orientación sexual o identidad de género.

Son varios los temas reportados en el artículo que hoy reseño. Uno trata sobre las decisiones de residencia de parejas del mismo sexo: ¿dónde eligen radicar?. Con evidencia de los Estados Unidos, las parejas del mismo sexo tienden a vivir en estados diferentes al de nacimiento y prefieren áreas metropolitanas. La elección del estado refleja de alguna manera el tipo de políticas de apertura implementadas en cada uno de ellos.

Las características demográficas son interesantes. En cuanto a edad, el estudio muestra que las parejas heterosexuales tienden a ser mayores que las parejas gays o lesbianas y, estas, a su vez, mayores que las bisexuales. Los datos son consistentes con la hipótesis de que las normas sociales evolucionan, es decir, que la tolerancia para las opciones individuales es mayor hoy que hace décadas. En cuanto a educación, las lesbianas y gays tienden a tener más años de educación que quienes se identifican como heterosexuales. En cuanto a participación laboral, esta es menor en hombres y mujeres heterosexuales que en individuos LGBTQ.

Un tema muy estudiado es el de la discriminación en el empleo. Los métodos experimentales son los que proveen evidencia más sólida de que la discriminación todavía subsiste, a pesar de las leyes que la prohíben sobre la base de orientación sexual o de género. Son varios los instrumentos utilizados en la investigación para informar sobre la orientación sexual o de género: hojas de vida indicando pertenencia a organizaciones LGBTQ, inclusión de fotos de mujeres con terno o con vestidos, u otros posibles marcadores. Los resultados de los estudios confirman que los individuos LGBTQ tienen menor probabilidad de ser invitados a una entrevista o de que se les ofrezca un empleo.

Pero una vez empleados, ¿ganan igual que una persona heterosexual con características similares? Nuevamente, la evidencia muestra que los hombres gays o bisexuales tienden a ganar menos que los hombres heterosexuales, pero el sesgo se invierte en el caso de las mujeres lesbianas o bisexuales, ya que tienden a ganar más que las mujeres heterosexuales. Será interesante examinar, con estudios cualitativos, las razones. 

Vistos estos resultados, y haciendo odiosas comparaciones, es claro que la agenda de investigación económica tiene enormes pendientes en países en desarrollo, como el nuestro. Es momento de comenzar a trabajar.


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