“¡No me jodan!”


A propósito de esta crisis, me interesa mi país, ¿pero le intereso yo a él?


No voy a mentir. Escribir sobre las elecciones y la política en Estados Unidos puede ser entretenido. Sobre todo, en un momento en el que la situación de este país es tan inestable, aunque Biden haya ganado el voto popular y el colegio electoral. Se siente un saborcito a revancha, viniendo yo de un país “David” que se ha resignado por mucho tiempo a mirar a “Goliat” desde su lugar en el tercer mundo. 

           Es distinto escribir sobre el Perú, sobre mi propio país, sobre mí misma. No es tan fácil aislarse del contexto peruano para analizar desde fuera. Tampoco me nace espontáneamente observar con extrañeza fenómenos MUY familiares que no deberían serlo: no hay razón para tener tan naturalizadas la corrupción y la representación política fallida. “Este congreso no me representa. Merino no es mi presidente”, es el lema para muchos estos días y, dicho así, suena a excepcionalidad. Yo, en cambio, nunca he conocido un congreso que me represente, ni un presidente que haya podido llamar mío con orgullo. 

           En realidad, nunca me he sentido muy peruana tampoco. Mis compatriotas han sabido dejarme en claro, a través de nuestras interacciones, que, antes que peruana, soy negra, esclava, africana, “otra”. Las agendas políticas van y vienen, la política se polariza, y ninguno de los bandos muestra real interés ni empatía por aquellas y aquellos como yo. La población descendiente de africanas y africanos trasladados forzosamente al Perú arrastra condiciones de desigualdad que han visto inicios y finales sin cambios sustanciales. En todo caso, nuestra crisis de representación política comenzó con la esclavización y esto aún no ha sido reconocido ni enmendado.

           Tal vez no sea el momento para cuestionar mi identidad nacional, pero es una de las preguntas latentes en estos días: ¿cómo me afecta este golpe de Estado? ¿Cambiarían las cosas para las y los afroperuanos con otro congreso u otro presidente? Lo cierto es que a nadie más que a algunos afroperuanos les interesa lo que pase con los afroperuanos. Y esto no es exclusivo de nosotros. Aquellos que estamos en los márgenes sabemos que nuestra situación raramente cambiará luego de la crisis. No es que no me interese mi país: es que a mi país no le intereso yo. Soy parte de uno de esos grupos a veces llamados “los olvidados del Perú”. 

           Para quienes no recuerdan el sangriento Baguazo de 2009, un video de 45 segundos en Instagram nos refresca la memoria y también nos encara. Es un extracto de la película documental “La espera. Historias del Baguazo” que muestra una entrevista al nuevo jefe de gabinete ministerial, Ántero Flores-Aráoz, quien era ministro de defensa el día que un grupo de peruanos se enfrentó al gobierno por disponer de sus territorios sin consultar. 

           En referencia a algunas poblaciones del Perú, una voz fuera de cuadro le dice al entrevistado: “Hay un olvido, eso no se puede negar…”. Con el ceño fruncido, Flores-Aráoz responde: “Cómo quisiera que en cada cuadra hubiera una posta médica y que tuviéramos colegios sensacionales y universidades magníficas. Felices seríamos todos, pero, ¿hay los recursos para todo eso? ¡No hay pues!”. Su indignación es comprensible, después de todo vivimos en un país “pobre” y “subdesarrollado” para aquellos que no acceden a salud ni educación de calidad. 

           Pero lo mejor de la declaración viene después, cuando Flores-Aráoz reflexiona sobre el olvido: “¿Por qué llamamos olvido a lo que se llama imposibilidad? ¿Acaso el presupuesto es un barril sin fondo, lleno de oro y que alcanza para todos? ¡No es verdad pues! ¡No es verdad! El Perú ha tenido muchas limitaciones presupuestales durante décadas. Entonces, ¿decir ‘los pueblos olvidados del Perú´? ¡No me jodan!”.

           Si hay alguien que puede decir “no nos jodan” son precisamente los “olvidados” del Perú, para quienes nunca alcanza, por los cuales no nos unimos y a quienes pasamos por alto en lo cotidiano. La situación ahora en Perú es extrema, y nos unen sentimientos como el repudio, la impotencia y la indignación.
Yo siento lo mismo. Lo que me pregunto es dónde está esa misma masa cuando nos toca construir un país que recuerde a todas y todos los peruanos. La historia se seguirá repitiendo en tanto no observemos las fisuras más antiguas que hay que cerrar en la organización de nuestra sociedad.

           La actual crisis de representación es sólo la punta de un iceberg que esconde profundas injusticias. 

8 comentarios

  1. Federico Alponte-Wilson

    Sharún
    Mi padre falleció la semana pasada y en su certificado de defunción pusieron «raza mestiza»… me sentí raro por decirlo menos.
    Ahora me dan ganas de luchar más y de quedarme en mi país para esforzarme a que mis hijos tengan un mejor lugar donde vivir al igual que yo que me siento muy orgulloso de mi herencia familiar peruana y no mestiza, ni blanca, ni chola, solo «raza peruana».

    • Anabel Maldonado

      Tienes razón al decir que hay poblaciones olvidadas, y no hay excusa por no llevar desarrollo y justicia a cada rincón del país.
      Pero siento que estás esperando recibir antes de dar o luchar.
      “No preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino qué puedes hacer tú por tu país” dijo JFK.

      • Milagros Osorio

        Considero que la única forma de hacer las cosas como uno quiere, es haciendolas uno mismo. Sharún, si me permites tutearte, necesitamos activas a personas como tu, con capacidad, con conocimiento y con contactos. Busquemos la reforma por un país que consideré a todos sus habitantes, este sistema a olvidado a más de un grupo de habitantes.

  2. Margarita Ramírez Mazzetti

    De acuerdo contigo en mucho de lo que dices Sharún, pero solo quiero decirte que el haber nacido en el Perú es un privilegio único y si me permites inspirada por lo que escribes te cuento que así como pienso y siento a mis ancestros africanos así también vibro de orgullo de lo que puedo haber recibido de mis ancestros nativos de esta tierra con todas sus riquezas y aportes al mundo. Genial que nos encontramos en Jugo de Caigua para charlar.

  3. Ana

    Racismo encontraras en todo el mundo, no sólo el Perú, por ello es que debes luchar en el lugar donde te encuentras donde vives, las cosas no son igual que antes, algo se ha a anzado y esos avances es gracias a gente que no es indiferente, que no se sienta en la comodidad se su sillón a decir «para que voy a luchar si nada cambiará»

    La decidía y la indiferecia es el mejor aliado de los corruptos y los que arrastran prejuicios que marginan a la gente.

    Levántate y haste escuchar. Busca siempre lo mejor para tu sociedad.

  4. Samuel Adrianzen Merino

    El racismo es un mal endémico en el Perú y creo, como bien dices, que el fallo contra la Paisana Jacinta a sentado un precedente para que en el futuro la televisión peruana (probablemente la más mala de América Latina ) no transmita programas como este, que atenta contra la dignidad de las persona y cosifica su lado y entorno cultural. Gracias Sharún.

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