Los exiliados de nuestra historia 


¿Estamos los peruanos compartiendo las mismas memorias?


Como era de esperar, muchas personas reaccionaron con indignación al leer mi artículo de la semana pasada. El caso presentado por la ciudadana Azul Rojas Marín contra el Estado peruano ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos es, ciertamente, un reflejo de nuestro alejamiento de los valores republicanos de igualdad para todos, el respeto de la ley y las normas, y la protección del y la ciudadana. En efecto, la ceremonia ocurrió el jueves pasado —confieso que tenía un temor latente de que se cancelara a último momento— y las sentidas palabras de Azul fueron escuchadas. Ella nos habló de cuánto significó esta ceremonia y nos recordó que aún hay mucho por hacer en la lucha por la igualdad. Un detalle, tal vez pequeño e irrelevante para algunos, que me pareció muy importante y digno de resaltar, es que el rótulo colocado frente a ella decía: Sra. Azul Rojas Marín. Sé que es un detalle nada más, pero lo cierto es que, en un contexto como el nuestro, donde las etiquetas sociales de “señora” o “señor” implican una cuota de respeto, me emocionó sobremanera ese tratamiento junto a su nombre:
una ciudadana trans.

Las reacciones al artículo también incluyeron sorpresa, sobre todo, porque muchas personas no sabían del caso aun dada suantigüedad. Si bien no profundizamos en él, hablar sobre este caso sirvió para que mis alumnos de Antropología y yo debatiéramos sobre las formas en que los peruanos construimos -o no- una memoria colectiva y así llegamos a una serie de hallazgos interesantes. Es verdad que muchos de nosotros dejamos los libros de Historia del Perú cuando salimos del colegio y que, entre las actividades regulares de la vida cotidiana, volver a ellos es algo que dista de la urgencia. Vale la pena reevaluar, entonces, si acaso con ojos más críticos hoy, qué aprendimos de nuestra historia y cómo. Así también, quiénes o qué temas se quedaron fuera de esta historia, y qué temas o personas se siguen quedando fuera de la historia que construimos en el día a día, tal como le ocurrió a Azul.

Frente a la pregunta de qué no les enseñaron en el colegio sobre la historia del Perú, ahora, con más información, los estudiantes identificaron una serie de temas que no fueron parte de su construcción de nuestra historia. Para ellos, jóvenes de entre 17 y 22 años, algunos de los más sobresalientes incluyen: 

Las características y el contexto de la inmigración china al Perú.

El trato a la población japonesa en el Perú durante la II Guerra Mundial.

Los hechos ocurridos en Bagua en 2009.

Los principales accidentes mineros de los últimos tiempos.

El holocausto asháninka.

La huelga magisterial de 2017.

El cataclismo de Yungay y sus efectos.

La historia de la esclavitud en el Perú.

La Casa Arana y la figura de Julio César Arana del Águila.

Podría usted hacer el mismo ejercicio. Sea que haya salido del colegio ayer, o hace varios ayeres, y con todas las herramientas de información disponibles hoy, todavía existen muchas cosas de las que no hablamos, que no sabemos, de las que no buscamos más información. ¿Cuáles serían para usted? Es verdad que no sabemos lo que no sabemos, pero podemos hacer el ejercicio de buscar o enumerar algunos de esos episodios o momentos de los cuales intuimos que sabemos poco. 

Ahora bien, ¿por qué escribir sobre esto? O mejor dicho: ¿es un ejercicio productivo buscar identificar los vacíos de información que tenemos? Lo es. Porque la falta de información no es inofensiva. ¿Cómo construir un futuro conjunto si no conocemos nuestro pasado colectivo? Este punto es particularmente importante porque detrás de muchos de los vacíos de información que identificaron mis estudiantes, y de los que seguramente identificará usted, hay personas. Por ejemplo, las características y el contexto de la inmigración china al Perú son centrales en la historia de la población tusán el día hoy, y lo mismo ocurre con la comunidad nikkei. Desconocer lo ocurrido en territorios asháninkas en los 90 es ignorar una herida cercana en esta población, que todavía influye en sus generaciones actuales. En otras palabras, si bien nosotros, desde nuestra distancia, podemos enunciar estos hechos como vacíos en nuestro conocimiento de la historia del Perú, en estricto, estos vacíos de información muestran nuestra ignorancia sobre hechos constitutivos o fundamentales en las vidas de muchos de nuestros conciudadanos peruanos. 

En este artículo no traigo respuestas porque, honestamente, no las tengo. Tal vez, como siempre, muchas preguntas. ¿De qué hablamos cuando hablamos de la nación peruana? ¿Existe algo que nos vincule como ciudadanos más allá de la Inca Kola, el fútbol y el ceviche? ¿La bandera de la “identidad nacional” realmente flamea sobre todos? Y, quizás, la más importante por sus implicancias: ¿somos el día de hoy un conjunto de personas que comparte una identidad y valores colectivos con mira a un futuro común, o somos solo un conjunto agregado de personas que marcha a su propio ritmo compartiendo, únicamente, un territorio? Interesarnos por la historia de todos y todas es una forma de alejarnos de la segunda alternativa.


Pensar, escribir, editar, diseñar, coordinar, publicar y promover este y todos nuestros artículos (y sus pódcast) cuesta y nosotros los entregamos sin cobrar. Haz click en el botón de abajo para contribuir y, de paso, espía como suscriptor nuestras reuniones editoriales.


4 comentarios

  1. Camilo Figueroa

    Muy buen articulo sobre la identidad nacional y ahí si le pregunto a la antropóloga Mariela Noles que escribe el articulo: Que sector del gobierno nacional no esta haciendo su labor sobre la identidad nacional ? Como país no hemos tenido la capacidad de plantear una política publica al respecto por mas de de 200 años de republica independiente?? y me puedo adelantar a responder: el ente rector sobre la identidad nacional es el Ministerio de Cultura ( con un amplio numero de profesionales sociólogos y antropólogos). Voy a comentarle que cuando labore en una comisión multisectorial para llevar mayor presencia del Estado en zonas alejadas del país como el Alto Huallaga y me encargaba de coordinar con cada sector, propusimos al Ministerio de Cultura un piloto para plantear una política nacional de identidad nacional a la cual se negaron rotundamente , rehuyendo a su responsabilidad, llámele por favor la atención en su próximo articulo al MINCUL. En fin así es la gestión publica con sus avances y sus retrocesos , pero seguimos bregando para que nuestro querido Perú consiga la senda del desarrollo económico y social y que finalmente permita la unión de todos los peruanos.

  2. Alfredo

    El terrorismo comunista de 1980 a 1997. ¿Por qué quieren ocultar esta etapa de nuestra historia reciente? ¿Por qué quieren disfrazarla bajo el eufemismo de «conflicto armado interno»?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

3 × cinco =

Volver arriba