Lea usted y firme 


Algo que usted y todos podemos hacer para salvar el Archivo General de la Nación


La semana pasada escribí sobre la tremenda frustración que me genera saber que los más de 150 millones de documentos que alberga el Archivo General de la Nación podrían terminar en la calle. Como mencioné entonces, el Poder Judicial ya ha dado la orden de desalojo y las vías legales se han agotado. En este momento solo queda buscar una solución que implique un traslado, sea a otro lugar temporal o, finalmente, al soñado local propio.

Entre lo terrible de la desidia generalizada y la falta de respuesta del gobierno, lo bueno ha sido constatar que por lo menos somos muchos los ciudadanos que nos preocupamos por lo que ocurre. También me tranquiliza, por lo menos un poco, que el actual jefe institucional del Archivo General de la Nación, Ricardo Moreau, tiene muy claro lo importante que es contar con un plan detallado para afrontar el traslado, así como contar con el presupuesto adecuado, tal como lo explica en esta entrevista del 23 de mayo en canal N.

Todavía no hay noticias del resultado de la reunión del pasado 2 de junio entre el ministro de Cultura, la presidenta del Poder Judicial y el jefe institucional del Archivo, en la que esperamos se haya logrado acordar un plan de desalojo que contemple el tiempo que va a tomar encontrar un lugar adecuado y hacer los inventarios que se necesitan, porque de momento hay muchísimo material del que no se tiene detalles, lo cual implica un riesgo inmenso de pérdida de documentos. Pero nada de esto será posible si el Ministerio de Economía y Finanzas no brinda los recursos. 

Ya sabemos lo que le toca al Estado. ¿Qué podemos hacer los ciudadanos ante una situación tan dramática como esta? Esta ha sido la pregunta que nos ha reunido durante esta semana a varios amigos y colegas, y la indignación le ha dado paso a la acción: entre varios hemos lanzado esta petición (pueden hacer clic aquí) que les pido a todos ustedes firmen y circulen lo más posible.

El texto es muy sencillo y es el siguiente: 

“Creado en 1861, el Archivo General de la Nación es el principal repositorio de la memoria histórica de todos los peruanos. Guarda millones de documentos indispensables para entender nuestro pasado y seguir escribiendo nuestra historia. El Archivo también atiende diariamente a ciudadanos, comunidades e instituciones que necesitan realizar trámites y reclamos de todo tipo.

En este momento, una parte del Archivo ubicado en el Palacio de Justicia, que alberga más de 150 millones de documentos, está a punto de ser desalojado.  

A diferencia de países vecinos como Chile, Bolivia, Colombia y Ecuador, el Perú, vergonzosamente, no cuenta con un local propio para albergar estos valiosos documentos; solo tiene un terreno donde deberá construirse un local reiteradamente ofrecido.

Los ciudadanos que firmamos esta carta pedimos a las autoridades tomar medidas urgentes para que se resuelva de una vez el problema de corto plazo el traslado de estos documentos a un lugar seguro y el problema a largo plazo, la edificación de un local apropiado y digno de albergar el patrimonio histórico de todos los peruanos”.

Nuestra preocupación debe ser canalizada y es muy importante tener el apoyo del mayor número de ciudadanos interesados en salvaguardar nuestro patrimonio documental. No se trata de un archivo donde estén solo los papeles de los peruanos ilustres, tampoco de un material que es relevante porque estemos celebrando el Bicentenario. El Archivo importa porque alberga no solo las historias individuales de millones de peruanos, las historias de nuestros padres, abuelos y demás ancestros, sino porque, además, en esos documentos están las claves para entendernos como sociedad y para ejercer nuestros derechos como ciudadanos.

En la carta de apoyo que estamos circulando y que les pedimos firmar hay espacio para sugerencias. Comparto con ustedes algunas de las ideas que nos han enviado hasta ahora. Algunas son sencillas y las estamos implementando: compartir su contenido en redes sociales y en la prensa para tener cada vez más apoyo, explicar los riesgos de lo que está sucediendo en todos los medios, incluso en el extranjero; ponernos en contacto con organizaciones internacionales que velan por recursos como estos, así como escribirles a las autoridades.

Pero hay propuestas más lúdicas y no por ello menos importantes, desde hacer marchas y vigilias frente al Palacio de Justicia, hasta crear una serie de recursos donde contemos las historias con base en el material del Archivo para que todos los peruanos y peruanas logren acercarse a la colección. Otras son más difíciles de llevar a la práctica, aunque no por ello menos  importantes, como la idea de que los ciudadanos “adoptemos” un archivo. Quizás no “llevándolo a casa” como alguien propuso, porque sería complejo de implementar, pero sí pensando en maneras de adoptar archivos de manera virtual.

La edificación del largamente prometido nuevo local de la Biblioteca Nacional fue producto de la terquedad y decisión de muchas personas y de la campaña que iniciaron de donar un sol para la construcción. No fueron esos soles juntados uno a uno los que lograron financiar tal proyecto, pero lograron transmitir el mensaje de que los peruanos creíamos en la importancia de tener un nuevo local para la biblioteca, lo cual ayudó a convencer a los burócratas de que se trataba de un objetivo relevante. Si bien los archivos no son tan fotogénicos como los libros, son igualmente importantes y ahora todos debemos dar nuestro simbólico “sol” para ponerlos a buen recaudo.

1 comentario

  1. Maribel Cormack

    No pueden hacer semejante atrocidad, guarda la historia de la sociedad.

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