Fiestas en el Támesis y el Rímac


La celebración de 200 años de amistad, comercio y cultura 


Hace muy poco, en octubre, se conmemoraron los 200 años de relaciones diplomáticas entre el Perú y el Reino Unido, y las celebraciones en los dos hemisferios no han sido pocas.

El día central fue el 10 de octubre cuando la canciller peruana visitó Londres, mientras el ministro británico hacía lo mismo en Lima. La fecha se acordó según el diario del primer cónsul británico en Perú, que llegó a Lima ese día de1823.

Thomas Rowcroft era un comerciante con vínculos con el ministerio británico. Tenía 55 años cuando se embarcó rumbo al otro lado del mundo en compañía de su hija Leonora, algunos meses después de que se hubiera enviado desde Londres el primer empréstito a los independentistas. No era este un dinero enviado por el gobierno de Su Majestad, sino que había sido recaudado en la ‘city’ entre comerciantes e inversionistas de toda envergadura.

Rowcroft tenía la misión de asegurarse de que las relaciones comerciales prosperaran; es decir, que quienes habían hecho su inversión no la perdieran, y sus anotaciones lo refrendan, pues se centraban principalmente en los temas comerciales. En el marco de las recientes celebraciones, la Asociación Peruano Británica acaba de publicar ese diario, que fue encontrado por el diplomático peruano Ricardo Malca en la biblioteca Bodelian de la Universidad de Oxford.

En su introducción al texto, el peruano Mauricio Novoa y el británico Alban McCoy hacen una reseña de la vida de Rowcroft, quien murió en Lima a poco más de un año de haber llegado. El diario en sí es muy escueto, pero logra con esa economía en la narración desplegar su capacidad para el sarcasmo y la ironía. Rowcroft había llegado a una Lima ocupada por los realistas y rápidamente se acercó a los nobles limeños que abandonaron a los independentistas tras la llegada de Rodil. Entre ellos estaba el marqués de Torre Tagle, quien moriría trágicamente en el Real Felipe poco tiempo después que el cónsul.

El libro se presentó esta semana en Londres en el impresionante edificio del ministerio de Relaciones Exteriores —el Foreign and Commonwealth Office— y estuvieron presentes dos exembajadores británicos en el Perú, James Darius y Kate Harrison. La semana anterior se había ofrecido un cóctel en Lancaster House, un edificio tan suntuoso que es donde se recrea el palacio de Buckingham cuando se filma la serie The Crown. En él se habló de la importancia de la relación bilateral, y se resaltó que el Reino Unido es en este momento el país que más invierte en el Perú. Gran parte de esa inversión ocurre gracias a la minería, pero no se puede dejar de mencionar el intercambio generado por la inversión en infraestructura, especialmente la participación británica en la llamada “reconstrucción con cambios”, implementada después de 2017 y que sigue llevando a cabo inversiones de índole público-privada.

Otras áreas como el comercio y el turismo están comenzando a repuntar desde el fin de la pandemia, incentivados porque se dejó de solicitarle visa a los peruanos que desean visitar el Reino Unido. Fruto de ello, este diciembre se reiniciarán los vuelos directos Lima-Londres.

Por otro lado, desde hace más de una década la comida peruana se ha hecho un lugar en la capital británica y hay más de una docena de locales, desde los muy finos —donde un cebiche no tiene más que cuatro pedazos de pescado— hasta los más populares, donde se puede encontrar una jalea bien taipá.

Pero las expresiones culturales no se quedaron en lo gastronómico y en este marco del bicentenario se celebraron dos relevantes eventos culturales. Uno fue la muestra del fotógrafo Mariano Vivanco, que acompañó el lanzamiento de su libro sobre el Perú. Este importante fotógrafo de moda ha buscado recrear y retratar algunos de los espacios e imágenes más icónicas del Perú, así como ilustrar e imaginar algunas de nuestras leyendas trasmitidas por generaciones. Es de esperar que el libro y la muestra puedan admirarse pronto en el Perú.

El otro gran evento fue la apertura oficial de la vitrina del Perú en la muestra permanente del Museo Británico, curada por Cecilia Pardo Grau, la misma profesional que hizo posible la muestra temporal inaugurada en el mismo museo en el 2021. Esta vitrina pone en contexto la cultura andina para el vasto público que visita este museo que tiene la ambición de poner a todo el mundo en diálogo.

Como resaltó Madeleine Osterling en su discurso de apertura, el Perú estará finalmente al lado de las otras grandes civilizaciones mostrando la razón de su importancia. Osterling es la benefactora de esa muestra permanente, la cual existe también gracias a la exitosa gestión de muchas personas, así como del Estado peruano a través de PromPerú, su brazo de promoción turística y comercial. Se puede intuir, por tanto, que las relaciones entre el Perú y Reino Unido se siguen entendiendo, por menos a nivel interestatal, como una relación comercial. Sin embargo, se trata de mucho más que el intercambio de bienes y servicios: es una relación de dos sociedades que han entablado un diálogo fructífero por generaciones, algo que se puede observar, por ejemplo, en la labor del Instituto Peruano-Británico, donde se enseña inglés a cientos de miles de peruanos.

Algo que eché de menos en la nueva vitrina de Perú fueron las esculturas de madera de la cultura Moche que fueron encontradas en el siglo XIX en las islas guaneras. Recuerdo cuando, en la muestra temporal, Cecilia Pardo Grau me explicó que aunque son de un material poco llamativo, estas piezas son particularmente valiosas porque muestran las prácticas moches de llevar prisioneros a las islas peruanas. Recuerdo especialmente la ficha escrita en tinta, tal vez por algún funcionario de la compañía de consignatarios del guano cuando se enviaron las piezas a Londres.

Quizá la relación entre ambos países se parezca a dichas piezas que a priori se pasan por alto: más que un impersonal intercambio comercial, esconde un tesoro que a primera vista no parece serlo.


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