Barbados solo puede tener una reina


El pop y el colonialismo coinciden en la independencia de Barbados


Rihanna es, tal vez, la persona originaria de Barbados más conocida —y rica— del mundo. El lunes recibió una medalla como Héroe Nacional de su país, convirtiéndose así en la segunda mujer en recibir tal condecoración en la historia. Además de ser la cuna de una reina pop contemporánea, Barbados tuvo ese día grandes razones para celebrar: aquella noche también se instituyó la nueva República de Barbados. 

La definición más común de Estado establece tres criterios para su existencia: territorio, población y gobierno. Por esa razón, país y estado no son sinónimos. Hay países que cuentan con un territorio delimitado y una población que se identifica con ese territorio, pero que no tienen un gobierno autónomo. Ese es el caso de diversos territorios en el Caribe bajo administración —o dominio— británico. Las Islas Caimán o las Islas Turcas y Caicos son algunos ejemplos.

“Colonia” o “colonialismo” son palabras aparentemente reservadas al pasado. Al oírlas puede que imaginemos europeos a caballo invadiendo tierras americanas, africanas o asiáticas, o pensamos en los reyes absolutistas y sus representantes en las colonias, los virreyes. Transcurridos algunos siglos desde que las colonias eran la regla en este lado del mundo, los estragos del colonialismo a la antigua aún subsisten. Según las Naciones Unidas, 17 territorios en el mundo son aún administrados por otro estado que no es el propio. 

En realidad, Barbados es un territorio independiente desde 1966: el martes 30 de noviembre cumplía 55 años de independencia del Reino Unido. Por eso fue tan significativo que ese mismo día juramentara su primera presidenta en la historia. Sandra Mason, elegida por dos tercios del parlamento de Barbados, dijo en su discurso inaugural: “Debemos buscar redefinir nuestra definición propia, de estado y de la marca Barbados, en un mundo más complejo, fracturado y turbulento… Nuestro país y pueblo debe soñar grandes sueños y luchar por alcanzarlos”. 

La independencia en 1966 significó un giro hacia la monarquía constitucional. Este es un sistema de gobierno poco común actualmente, que implica una mezcla entre un gobierno de reyes y de parlamentarios elegidos por el pueblo. De esta manera, coexisten una forma de representación –el parlamento– con un vestigio de formas de gobernar típicas y anteriores al siglo XVIII. 

Es posible que una monarquía constitucional rija sobre un país independiente y conforme un estado, tal como ocurre en España. Los españoles consensuaron mantener la figura monárquica al mando del Estado y reservar las funciones de gobierno (administrativas e internas) a un parlamento. Con un sistema de gobierno parecido, el commonwealth es una figura mucho más compleja. 

El Commonwealth of Nations es una organización intergubernamental conformada por los países que antes fueron colonias británicas, con algunas excepciones. Los 53 países que forman parte de esta organización están allí por voluntad propia. Para ellos, la monarquía británica, encarnada en la reina Elizabeth II, tiene un liderazgo simbólico que incide en la organización de los países. Así, durante estos años, Barbados tenía un jefe o jefa de gobierno elegido por el parlamento y a la reina como jefa de Estado. Esta parte no va a cambiar con la declaración de Barbados como república. El cambio es mucho más nominal que estructural. Las referencias a la corona o la realeza dejarán de ser usadas en el nombre de las instituciones. La Fuerza Policial Real de Barbados pasará a ser el Servicio Policial de Barbados, por poner un ejemplo. No por eso es menos significativo para una población con una independencia tardía respecto al resto de países de la región. 

Durante más de trescientos años, el Reino Unido amasó una gran riqueza en Barbados sostenida por la explotación de africanas y africanos esclavizados. Como otras islas del Caribe, este país tardó años en cambiar su condición subordinada. Aún hoy el pasado esclavista y la dependencia de otro estado representan grandes retos a futuro para el nuevo estado. 

Perspectivas más escépticas sobre la más reciente república se preguntan si Barbados se arrepentirá de su decisión. Mientras tanto, con la ceremonia del lunes en la noche, Rihanna ha pasado a ser la única “reina” de Barbados.  

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